Mirador
Lujuria.
Pereza.
Gula.
Envidia.
Avaricia.
Ira.
Y soberbia, la madre de todos los pecados.
No sé por qué al buen Padre Ripalda se le olvidó poner entre los pecados capitales a uno que a mi juicio es tan grande o mayor que los siete que en su catecismo enumeró.
Hablo de la ingratitud, hermana bastarda de la soberbia y de la envidia.
Un perro, cualquier perro, es mejor que un ingrato. El perro siempre agradece; el ingrato nunca.
A los ingratos, Señor, mándalos al oscuro reino donde los envidiosos y soberbios han olvidado la palabra "gracias".
¡Hasta mañana!...