Mirador
Casi todos los días ha llovido en el Potrero, y eso es anuncio de bienaventuranza. Habrá pan para los humanos y hierba para las otras bestezuelas.
En la cocina de la vieja casa la tertulia se alarga tras la cena. Don Abundio relata una anécdota de doña Rosa, su mujer:
-Cuando pedí su mano su papá puso un plazo de 60 días para resolverme. Así se usaba. Pero Rosa le dijo: "Acorte el plazo, padre, porque si no yo no respondo".
Todos reímos, menos doña Rosa. Masculla con enojo:
-Viejo hablador.
Don Abundio figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:
-Por ésta.
¡Hasta mañana!...