Mirador
El viajero llega a Ávila, en España, y contempla las altas murallas que en otro tiempo sirvieron de defensa a la hermosa ciudad.
Hay en el ámbito memorias de Santa Teresa, mujer al mismo tiempo santa y fuerte. Se dio a las cosas del cielo sin apartarse de las cosas de la tierra.
“También entre pucheros anda el Señor”, dijo una vez en la cocina del convento.
Quizá el viajero hace fuerza a la gramática, pero piensa que Santa Teresa de Ávila fue caballera andante de Dios. Fue fundadora de moradas donde después de siglos está presente su obra. Tiene la misma eternidad de las murallas del solar que va en su nombre.
El viajero piensa que la fe tiene la misma reciedumbre de la piedra. Al pie de la muralla mira caer la tarde, y un soplo de eternidad le agita el alma.
¡Hasta mañana!...