Mundial 2026: Haití, ¿quiénes son 'Les Grenadiers' que regresan al torneo 52 años después?
Tras un proceso eliminatorio marcado por la resiliencia, la Selección de Haití aseguró oficialmente su presencia en la Copa del Mundo 2026 al liderar tras liderar con autoridad el Grupo C de la segunda ronda de CONCACAF, donde se impuso a rivales como Curazao, Santa Lucía, Barbados y Aruba, superando incluso retos logísticos mayúsculos. Para esta nación, el boleto no es solo un logro deportivo, sino un bálsamo de unidad en un contexto de profunda crisis social, consolidando un proyecto que ha sabido blindarse de la inestabilidad institucional.
Cultura y música, el ADN futbolístico
El equipo, conocido mundialmente como 'Les Grenadiers', apodo que honra a los soldados de la revolución de 1804, ha demostrado en el campo una disciplina táctica inédita. A diferencia de otros procesos donde imperaba la anarquía individual, esta versión de Haití destaca por un bloque defensivo sólido que solo concedió tres goles en la fase final de los clasificatorios, sustentado en un ADN que mezcla el despliegue físico caribeño con el orden táctico de la escuela europea en la que milita la mayoría de sus efectivos.
El fenómeno de esta selección no se entiende sin su banda sonora; el compas. Este género musical, que impregna la vida diaria en Puerto Príncipe, se traslada a los vestuarios y las gradas, donde la diáspora haitiana juega un papel crucial. En cada sede donde Haití actuó como visitante, el ritmo de los tambores y el sonido de las cornetas del rara crearon una atmósfera de localía espiritual, conectando a los jugadores con sus raíces más allá de las fronteras físicas.
Del Caribe para el mundo
Lo más destacable de esta clasificación es que Haití la consiguió sin poder jugar en su feudo habitual, el Estadio Sylvio Cator. Debido a la crisis de seguridad en su capital, el equipo tuvo que ejercer su localía en sedes alternas como República Dominicana y Barbados. Pese a este exilio deportivo, la selección mantuvo un rendimiento del 75% de los puntos disputados como local administrativo, una estadística que refleja el compromiso de un grupo que juega por una bandera, más que por un resultado.
En términos de estructura, la federación haitiana ha aprovechado el flujo migratorio para captar talento formado en las ligas de Francia y Estados Unidos (MLS). Esta combinación de jugadores locales y futbolistas de doble nacionalidad ha elevado el nivel competitivo, permitiendo al equipo transitar de un juego meramente vertical a uno de mayor posesión y transiciones rápidas, mientras que la gestión de los momentos críticos en partidos de alta presión resultó clave para superar a sus rivales directos en la región.
Con el objetivo cumplido, Haití se prepara para representar al Caribe con una identidad que mezcla fútbol, resistencia y orgullo cultural. Su regreso al Mundial 2026 promete ser uno de los relatos más seguidos por la prensa internacional, no solo por lo que ocurra en el césped, sino por el peso simbólico de una nación que encuentra en el balón su mayor herramienta de visibilidad.
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El corazón de 'Les Grenadiers'
A este análisis de la gesta haitiana es imperativo sumar el nombre que hoy acapara los titulares y sostiene el peso ofensivo del equipo; Duckens Nazon. Conocido popularmente como 'El Duque', el delantero de 31 años no es solo el referente técnico, sino el alma competitiva de un grupo que ha encontrado en sus goles la llave de la clasificación. Con más de 40 tantos en su cuenta personal, Nazon se ha consolidado como el máximo goleador histórico de la selección, superando a leyendas del calibre de Emmanuel Sanon.
Actualmente militando en el Esteghlal FC de la liga iraní, tras un periplo que lo ha llevado por Francia, Inglaterra, Bélgica y Turquía, Nazon representa al futbolista nómada que ha madurado bajo presión. En la presente eliminatoria, su capacidad para pivotar y su letalidad en el área pequeña han sido determinantes, especialmente en los duelos cerrados contra rivales directos de la CONCACAF donde su experiencia europea marcó la diferencia.
Más allá de sus cifras, su valor reside en su liderazgo dentro del vestuario. En un equipo con una gran presencia de jóvenes talentos, como el mediocampista Jean-Ricner Bellegarde del Wolverhampton, Nazon funge como el puente generacional que mantiene viva la mística de Les Grenadiers. Su presencia en el Mundial 2026 no solo será su debut en la máxima cita, sino la coronación de una carrera dedicada a poner el nombre de Haití en el mapa del fútbol global.
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La Copa del Mundo donde hicieron historia
El mayor hito en la historia del fútbol haitiano se remonta a la Copa del Mundo de Alemania Occidental 1974, la única edición que han disputado hasta la fecha. Encuadrados en el exigente Grupo 4 junto a potencias como Italia, Argentina y Polonia, Haití protagonizó uno de los momentos más icónicos del torneo en su debut en el Estadio Olímpico de Múnich; al inicio del segundo tiempo contra Italia, el delantero Emmanuel Sanon eludió al portero Dino Zoff para marcar el 1-0 parcial. Ese gol puso fin a la histórica racha de imbatibilidad de Zoff, quien sumaba 1,142 minutos sin recibir goles, dejando al mundo del fútbol en un estado de shock absoluto durante los seis minutos que Haití mantuvo la ventaja.
A pesar de que aquel partido terminó 3-1 a favor de los italianos y de sufrir derrotas posteriores ante Polonia (7-0) y Argentina (4-1), la expedición haitiana dejó una huella imborrable. Sanon volvió a marcar frente a la Albiceleste, convirtiéndose en el único jugador de su país en anotar en un Mundial. Aquella selección, dirigida por Antoine Tassy, no solo compitió contra la élite, sino que rompió barreras para el fútbol caribeño, estableciendo un estándar de orgullo y audacia que la actual generación busca emular y superar en 2026, con el objetivo pendiente de sumar sus primeros puntos en una fase de grupos.