Museo Frida Kahlo celebra aniversario con más actividades
Con una programación que invita a redescubrir el universo creativo de Frida Kahlo a través de la naturaleza, el Museo Frida Kahlo celebrará durante todo julio el tradicional Mes de Frida, una iniciativa que este año conmemora el 119 aniversario del nacimiento de la artista, los 72 años de su fallecimiento y los 68 años de la apertura de la Casa Azul como museo.
La propuesta de esta edición pone el foco en la naturaleza como un elemento esencial en la vida y la obra de la pintora mexicana. Flores, plantas, frutos, animales, jardines y objetos cotidianos serán el hilo conductor de una serie de actividades que buscan acercar al público a la dimensión más íntima de una de las figuras fundamentales del arte del siglo XX.
A lo largo del mes, el recinto ofrecerá conferencias, talleres, recorridos, conciertos, clases de óleo pastel y actividades dirigidas a públicos de todas las edades, con el propósito de explorar la manera en que el entorno natural marcó la sensibilidad artística de Frida Kahlo y permanece presente en el imaginario de su obra.
Entre las actividades más destacadas se encuentra la conferencia "Frida Kahlo: naturaleza muerta habitada", una reflexión sobre la presencia de los elementos naturales en sus pinturas.
También sobresale el concierto de La Mixanteña de Santa Cecilia, así como la charla "Frida Global: una mirada sobre la exhibición 'Frida: The Making of an Icon' en Tate Modern, Londres", que ofrecerá una perspectiva sobre la proyección internacional de la artista y el impacto de una de las exposiciones más relevantes dedicadas recientemente a su legado.
La programación se complementa con talleres presenciales durante todo julio, el recorrido "Coyoacán de Frida", las actividades de Noche de Museos, el programa vacacional Verano Azul y la Ruta Frida y Diego, experiencias que permiten conocer con mayor profundidad los espacios y la historia compartida de Frida Kahlo y Diego Rivera.
Más que una conmemoración, el Mes de Frida propone una mirada renovada a la vida de la artista desde el paisaje cotidiano que la inspiró. La Casa Azul abre nuevamente sus puertas para recordar que la naturaleza no solo fue un motivo recurrente en sus pinturas, sino también una extensión de su identidad, de su hogar y de la manera en que entendía el mundo.