'No fue soberbia': Ministro Hugo Aguilar rompe el silencio tras polémica por limpieza de zapatos
Luego de que circulara en redes sociales un video donde se observa a dos personas agachadas limpiándole los zapatos antes de un evento oficial, el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, salió a dar su versión de los hechos.
El episodio ocurrió la mañana de este jueves, previo a su ingreso al Teatro de la República, en Querétaro, durante la Ceremonia Conmemorativa por el 109 Aniversario de la Promulgación de la Constitución de 1917, acto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Fue un incidente, no una orden”
A través de su cuenta oficial de X, el ministro explicó que la escena fue sacada de contexto y negó que se tratara de una actitud de superioridad o de una instrucción hacia su personal.
De acuerdo con su relato, la directora de Comunicación Social de la Corte, Amanda Pérez, habría derramado café y nata sin percatarse de que también había salpicado uno de sus zapatos. Al notarlo, intentó limpiarlo de manera espontánea, situación que —dice— lo tomó por sorpresa.
“Agradezco su gesto. En cuanto me percaté le pedí que no continuara”, escribió el ministro, quien además ofreció una disculpa pública y reiteró su respeto hacia la funcionaria.
El mensaje tras la polémica
En su posicionamiento, Aguilar Ortiz subrayó que el hecho no representa el actuar institucional de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ni la forma en que se conduce en su vida pública o privada.
“Es necesario decirlo: no ha habido ni habrá actitudes ni sentimientos de superioridad o de soberbia en mi persona”, añadió en su mensaje, difundido la tarde de este 5 de febrero.
Redes no perdonan
Aunque el ministro intentó cerrar la polémica con su explicación, el video ya había detonado críticas, comparaciones incómodas y señalamientos sobre la relación jerárquica entre funcionarios y personal cercano al poder, en un contexto donde el discurso público insiste en la austeridad y la cercanía con la gente.
El episodio, breve pero viral, volvió a encender el debate sobre las formas, los símbolos del poder y la percepción ciudadana frente a quienes ocupan los cargos más altos del país.