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Didier Bracho

¡Nuevo logro! Didier Bracho lleva la mirada de Durango a Chapultepec

En entrevista, Didier Bracho compartió la importancia de este momento.

¡Nuevo logro! Didier Bracho lleva la mirada de Durango a Chapultepec

DANIELA ALMAGUER 23 jun 2026 - 09:59

Exponer obra fotográfica en Chapultepec es una distinción al alcance de pocos artistas. Ese reconocimiento llegó recientemente para el fotógrafo duranguense Didier Bracho, quien llevó su trabajo a uno de los espacios culturales más emblemáticos del país, consolidando una trayectoria dedicada a documentar la memoria, las tradiciones y la riqueza visual de México. 

En entrevista, compartió la importancia de este momento, así como su visión sobre la fotografía como una herramienta para preservar la historia y la identidad de las comunidades.

Para Bracho, ver sus imágenes exhibidas en Chapultepec representa mucho más que un logro personal. También significa una oportunidad para visibilizar la fotografía realizada en Durango y demostrar que este lenguaje artístico tiene un lugar dentro de los grandes recintos culturales del país.

“Es una responsabilidad porque significa una forma de promover y representar la fotografía como arte, de ser tomados en cuenta en grandes museos y sentir el orgullo de ser duranguense representando nuestra tierra”, expresó.

La exposición marca uno de los momentos más significativos dentro de una carrera construida durante décadas detrás de la cámara. Conocido por documentar aspectos de la identidad mexicana y distintas expresiones culturales, en esta ocasión decidió enfocar su trabajo en el arte sacro, un tema que le ha permitido explorar la relación entre la fotografía, la historia y el patrimonio.

Y es que, más allá de su valor documental, las imágenes seleccionadas buscan reivindicar a la fotografía como una manifestación artística capaz de trascender generaciones y ocupar un espacio permanente dentro de los museos.

“Es una forma de expresar que las imágenes fotográficas pueden convertirse en arte y permanecer para las siguientes generaciones dentro de un museo”, señaló.

El fotógrafo reconoce que este tipo de proyectos culturales no siempre encuentran una fácil salida comercial, pero considera indispensable seguir impulsando una visión de la fotografía que vaya más allá de la inmediatez y el consumo cotidiano de imágenes.

“El mundo de las imágenes es infinito, hay mucho por compartir y dar a conocer a través de nuestros trabajos los fotógrafos, mucho más pensando que somos de Durango”, comentó.

UNA MIRADA QUE HA EVOLUCIONADO CON EL TIEMPO

La llegada a Chapultepec también representa el resultado de años de experiencia, aprendizaje y sensibilidad frente a los temas que retrata. Bracho asegura que la manera en que observa el mundo ha cambiado profundamente con el paso del tiempo.

“Uno se sensibiliza bastante. Empieza a ver muchas cosas y situaciones que antes no veía o no comprendía. Cada día se aprende algo más y algo más que compartir”, explicó.

Esa evolución se refleja en una obra que busca trascender el instante para convertirse en memoria. Para el fotógrafo, quienes ejercen este oficio tienen una responsabilidad fundamental como testigos de su tiempo.

“Somos cronistas gráficos. Aportamos información para futuras generaciones y ahí radica la importancia de hacer bien nuestro trabajo, ya sea cultural, político o social. Nuestro Durango y nuestro México tienen mucho que mostrar hoy y en los siguientes siglos a través de la fotografía”.

Desde su perspectiva, la cámara no solo registra acontecimientos, sino que también conserva expresiones culturales, tradiciones y formas de vida que con el paso de los años adquieren un valor histórico incalculable.

EL VALOR DE CONTAR HISTORIAS

En una época dominada por las redes sociales y la circulación instantánea de imágenes, Bracho considera que la fotografía sigue distinguiéndose por su capacidad de narrar y permanecer en la memoria colectiva.

Asegura que toda fotografía cuenta una historia, desde una imagen aparentemente sencilla hasta el registro de un acontecimiento histórico. Algunas logran comunicar por sí solas un momento irrepetible, mientras que otras forman parte de procesos documentales más amplios que requieren investigación y seguimiento.

Lo importante, afirma, es preservar esas imágenes porque representan fragmentos de tiempo que jamás volverán a repetirse.

Con nuevos proyectos aún por desarrollar y territorios visuales por explorar, el fotógrafo asegura que continuará trabajando mientras tenga la posibilidad de sostener una cámara entre sus manos. Más que una profesión, la fotografía se ha convertido en una forma de vida y en una herramienta para aportar conocimiento a través de las imágenes.

“Quisiera motivar a mis compañeros y colegas de lente a aportar lo mejor de nuestro entorno. La fotografía también es un arte y en cada disparo se deja una esencia, tanto de quien captura la imagen como de aquello que queda capturado”.

Tras alcanzar un reconocimiento que pocos fotógrafos logran en su trayectoria, Didier Bracho mantiene la misma convicción que lo ha acompañado durante años, documentar, preservar y compartir la riqueza cultural que lo rodea. 

Porque, en un mundo donde las imágenes se han convertido en uno de los lenguajes más poderosos para comunicar, la fotografía continúa siendo un puente entre el presente y la memoria. Un mar, como él mismo lo describe, “profundo, intenso y abismal”, donde todavía quedan innumerables historias por descubrir.

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