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Otro costoso capricho político: Durango, te quiero ‘gigante’

Otro costoso capricho político: Durango, te quiero ‘gigante’

AGENTE 008 17 mar 2026 - 08:38

Ahora resulta que el proyecto de reubicación del icónico monumento a Francisco Villa de la ciudad de Durango, al municipio de San Juan del Río, fue solo un “invento”, un “chisme”. Ajá. Que se crean ese discurso los aplaudidores. 

Ayer el gobernador Esteban Villegas Villarreal trató de lavarse las manos diciendo que ni él o algún secretario había anunciado dicho movimiento, sin embargo, se le olvidó que quien cometió el error de ventilarlo a los medios fue, precisamente, a quien contrataron para realizarlo. 

Sí, la imprudencia del escultor Guillermo Salazar causó malestar en el Bicentenario a tal grado que, incluso se analizó retirarlo del proyecto, el cual tenía ya un par de años en la “congeladora” por falta de recursos económicos, pero, pues, como tampoco hay muchos artistas que puedan realizarlo, se optó por mantenerlo. 

DERROCHE INNECESARIO

Tan estaba planeando llevarse el monumento a otro lugar que, el mismo gobernador reconoció que ya se habían visualizado algunos lugares “allá rumbo al aeropuerto”, aunque tampoco descartó llevárselo a otro municipio, lo que sea con tal de que no le estorbe a su nuevo capricho de aluminio de 30 metros de altura. 

Incluso los voceros del régimen trataron de desvirtuar a aquellas voces que se opusieron a la reubicación del Pancho Villa con el argumento de que no sabían que “Durango amaba tanto a sus monumentos”, “que San Juan del Río también era Durango” o que “ahora resultaba que todos eran súper fanáticos de Villa”. Argumentos que no tuvieron el mismo peso que los de la comunidad cultural, que se manifestó en contra abiertamente a dicha ocurrencia. 

Además, ni el mandatario estatal ni sus fallidos estrategas han entendido que el problema no es el personaje revolucionario, porque la misma reacción habría sido si la estatua fuera a Benito Juárez, Guadalupe Victoria o el Chapulín Colorado. La molestia ciudadana es por el derroche innecesario de millones de pesos para crear un monumento que no hace falta en un momento tan complicado. 

LETRAS FELICES 2.0

Muchos de los que hoy impulsan la construcción de un Francisco Villa “gigante”, en donde se gastarán más de 17 millones de pesos, son los mismos que hace algunos años pusieron el grito en el cielo por unas infames “letras felices” que, durante el trienio de José Ramón Enríquez Herrera, se construyeron y colocaron en diversas zonas de la ciudad como propaganda política de un alcalde que buscaba desesperadamente la gubernatura. 

Sí, esas letras gigantes que formaban la frase “Durango te quiero feliz” no eran más que publicidad política disfrazada que, terminó como chatarra, en la basura, al igual que las aspiraciones de un exalcalde que no entendió que la ciudadanía no estaba de acuerdo en costear los caprichos millonarios de los malos gobernantes. 

Hoy, la situación es prácticamente la misma: un político desesperado por intentar dejar un “legado” con el que se le recuerde como sea, porque con obras no se podrá, aunque eso implique gastar millones de pesos que no se tienen o que podrían ser de utilidad en otros rubros como salud, seguridad, obras o abonos a la deuda que mantienen su Gobierno con proveedores locales desde hace años. 

Es una lástima que, en el pasado los gobernantes intentaban trascender en el tiempo con obras que impulsaran el desarrollo de la entidad, como carreteras, puentes, plazas, recintos o servicios públicos, mientras que en los últimos años todo se ha reducido a unas letras o latas de aluminio gigantes que, con el pretexto del tamaño, buscan influir en la percepción ciudadana. ¿Qué ocurrencia vendrá mañana?

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