Morena se ha cansado de ningunear a Omar García Harfuch. Los duros del partido, que responden al control remoto de Andrés Manuel López Obrador, lo tienen vetado. No lo quieren en la contienda presidencial del 2030, a pesar de que el secretario de Seguridad puntea en todas las encuestas electorales disponibles.
Las groserías del obradorato contra Harfuch ya tienen tiempo. En el sexenio pasado, el presidente AMLO nunca lo quiso. Lo aceptaba, como una concesión a su entrañable Claudia Sheinbaum. Cuando Harfuch sufrió el brutal atentado en 2020, la frialdad de López Obrador fue sorprendente: ni una visita al hospital, ni una llamada, apenas una referencia de trámite en la mañanera. Cuando Harfuch ganó cómodamente la encuesta interna de Morena para definir la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, lo obligaron a ceder su posición por “cuota de género” y levantarle la mano a la obradorista Clara Brugada.
Ahora que se ha vuelto el secretario más poderoso del gabinete de la presidenta Sheinbaum, Omar García Harfuch ha seguido recibiendo el desdén de los obradoristas que controlan Morena. AMLO y los suyos lo culpan de todas sus desgracias: de que se sepan los negocios de Andy, de que se sepan los lujos de Andy, del expediente de La Barredora contra Adán Augusto, de que en el expediente del huachicol fiscal aparezcan Andy y Adán Augusto, de cooperar estrechamente con Estados Unidos mientras la quitadera de visas tiene en crisis a los políticos bajo sospecha de narcos (que “curiosamente” todos son del grupo de AMLO)... ¿Qué dicen los “duros” de Morena sobre Harfuch, en público? Que es un gran secretario de Seguridad, que debería serlo en los gobiernos futuros, pero para nada aspirar a la Presidencia... Y la guerra sucia en redes sociales, vinculada a la telaraña de propaganda de Jesús Ramírez, está desatada en su contra.
A lo largo de estos años de desdenes, un ala del oficialismo ha sido leal a Harfuch: el Partido Verde. Ningún partido como el Verde hizo campaña por él en la Ciudad de México para la elección del 2024. Harfuch fue su poster boy. Desde el Verde le inventaron lo de apodarle “Batman” y propagaron esta imagen del super policía galán que tanto ha permeado.
Hoy nos topamos con que el Partido Verde fue el gran ganón en el reparto de candidaturas de Morena. Le ratificaron la de Quintana Roo y le volvieron a despejar el camino en San Luis Potosí. Hasta ahí, fue mantener el trato del 2024. Pero además le dieron las candidaturas de Nayarit y Baja California Sur. Y eso fue una sorpresa. El Verde está con el viento a favor para duplicar sus gubernaturas. Ahí hay presupuesto, hay territorio y hay una plataforma de despegue para Harfuch. Súmele los gobernadores y alcaldes que se decanten por él, unos por cálculo político, otros por la cercanía o agradecimien- to por lo que les haya apoyado en el combate a la violencia. Harfuch es la frase de campaña de la presidenta: hemos reducido los asesinatos a la mitad.
Pueden estar construyendo músculo. Y entonces, de cara al 2030, el choque puede ser ácido y frontal. Sin opo- sición externa que intimide al régimen, este encontronazo representa el mayor riesgo.