Kiosko

 
OSUJED

Perfectamente bien orquestado: la OSUJED conquista el Teatro Ricardo Castro | FOTOS

Cada obra fue ejecutada con una solidez que permitió apreciar el cuidado de cada detalle.

Perfectamente bien orquestado: la OSUJED conquista el Teatro Ricardo Castro | FOTOS

DANIELA ALMAGUER 27 jun 2026 - 14:21

La Orquesta Sinfónica de la Universidad Juárez del Estado de Durango (OSUJED) confirmó este viernes el gran momento artístico que atraviesa con un concierto impecable en el Teatro Ricardo Castro. Bajo la dirección del maestro Miguel Ángel Burciaga, la agrupación ofreció una interpretación donde la precisión, el equilibrio y la expresividad de cada uno de sus músicos construyeron una velada que por momentos adquirió el carácter de una auténtica narración cinematográfica.

Y es que cada obra fue ejecutada con una solidez que permitió apreciar el cuidado de cada detalle. Las distintas secciones de la orquesta respondieron con exactitud, dando forma a un programa que fluyó con naturalidad de principio a fin e hizo honor, literalmente, a una expresión pocas veces tan bien aplicada: todo estuvo perfectamente bien orquestado.

Más allá del evidente guiño hacia la propia naturaleza de la agrupación, el dicho encontró plena justificación en una presentación donde cada elemento ocupó su sitio con naturalidad y equilibrio.

La respuesta del auditorio confirmó esa percepción, pues ante un Teatro Ricardo Castro prácticamente lleno, los asistentes siguieron con atención cada interpretación y no era raro escuchar expresiones de sorpresa apenas iniciaba una nueva obra. Conforme avanzó el programa, la sensación de estar presenciando una ejecución de alto nivel se hizo cada vez más evidente, sostenida por una orquesta que mantuvo el mismo rigor interpretativo durante toda la noche.

REVIVIENDO A “CARMEN”

El programa abrió con música de “Carmen”, una de las óperas más queridas por el público universal, aunque paradójicamente representó una amarga experiencia para su compositor, Georges Bizet.

El músico francés falleció apenas tres meses después de su estreno, convencido de que había fracasado debido a la fría recepción de las primeras funciones. Sin embargo, el rechazo inicial no respondió a la calidad de la obra, sino al impacto que causó su realismo. Su protagonista desafiaba las normas sociales, rompía con la imagen idealizada de la mujer que predominaba en el siglo XIX y no buscaba una redención que satisficiera las convenciones de la época.

Aquello que en un principio fue considerado un escándalo terminaría conquistando Europa pocos meses después. Johannes Brahms llegó a considerarla la mejor ópera que había visto, mientras que con el paso del tiempo se consolidó como una de las tres óperas más representadas de la historia.

La OSUJED hizo honor a ese legado mediante una lectura vigorosa y elegante, donde la riqueza orquestal permitió apreciar la intensidad dramática y el color característico de la partitura de Bizet.

EL VIOLÍN COMO PROTAGONISTA

Uno de los momentos más esperados de la noche llegó con el Concierto para violín No. 3 de Camille Saint-Saëns, interpretado por el destacado violinista duranguense José Sandoval, concertino adjunto de la propia orquesta.

Tras los inevitables instantes de tensión que anteceden a toda aparición como solista, Sandoval dejó atrás cualquier rastro de nerviosismo para establecer un absoluto dominio sobre el instrumento. Su ejecución combinó virtuosismo, limpieza técnica y una expresividad que encontró constante respuesta en la orquesta, construyendo un diálogo musical sólido y profundamente emotivo.

Incluso, durante su interpretación humo momentos de tensión, que conducían al público hacia él, con la mayor responsabilidad posible. La comunicación entre el solista y la agrupación permitió que la complejidad de la obra se desarrollara con naturalidad.

LA ENTREGA DESDE EL PODIO

Gran parte del éxito de la velada descansó también en la dirección del maestro duranguense Miguel Ángel Burciaga, cuya conducción destacó por su precisión, claridad y absoluta entrega al frente de la orquesta.

Con gestos exactos y una lectura musical cuidadosamente construida, Burciaga condujo cada obra manteniendo el equilibrio entre las distintas secciones instrumentales, favoreciendo un sonido compacto y lleno de matices. Su dirección permitió que cada pieza encontrara el carácter que demandaba, potenciando tanto los momentos de mayor intensidad como aquellos de delicada sutileza.

El resultado fue un concierto que confirmó el excelente momento artístico de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Juárez del Estado de Durango,y que todo estuvo perfectamente bien orquestado.

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Kiosko