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Pese a las encuestas, Trump no está acabado

El reporte Oppenheimer

Pese a las encuestas, Trump no está acabado

ANDRÉS OPPENHEIMER 15 may 2026 - 08:37

El inesperado salto de la inflación de Estados Unidos a un 3.8% en mayo -su nivel más alto en tres años- es un golpe durísimo para el presidente Trump, cuya popularidad ya venía en picada desde hace meses. Aun así, los demócratas se equivocan si creen que tienen una victoria asegurada en las elecciones legislativas de noviembre.

Hasta hace una semana, los demócratas daban por seguro que ganarían la Cámara de Representantes en noviembre, y quizás - con un poco de suerte- el Senado. Y, en teoría, el aumento de la inflación dado a conocer el 12 de mayo debería haber aumentado aún más sus posibilidades.

Ya circulaban en Washington pronósticos de que, tras una victoria demócrata en noviembre, la nueva mayoría opositora en el Congreso presentaría cargos formales contra Trump por corrupción y abuso de poder.

Sin embargo, aunque todavía es probable que Trump pierda por lo menos una de las dos cámaras del Congreso, hay un creciente nerviosismo en círculos demócratas ante la posibilidad de que el presidente logre conservar sus mayorías.

En primer lugar, Trump ha logrado redibujar el mapa electoral en varios estados para dividir distritos con representación demócrata y favorecer a los republicanos.

Desde agosto del año pasado, gobernadores y legislaturas estatales republicanas han rediseñado los mapas electorales de Texas, Missouri, Carolina del Norte y Tennessee, y ahora se preparan para hacer lo mismo en Florida.

Los demócratas respondieron haciendo lo mismo en California y Virginia, aunque a diferencia de sus rivales lo hicieron tras realizar elecciones estatales.

A nivel nacional, los nuevos mapas electorales le van a dar a los republicanos una ventaja en doce distritos que actualmente tienen representantes demócratas.

Hoy, la cámara baja tiene 217 representantes republicanos, un independiente que vota con ellos, 212 demócratas y cinco bancas vacantes. Con los nuevos mapas, los demócratas necesitarán ganar más escaños para tomar control del Congreso.

En segundo lugar, el nerviosismo entre los demócratas creció tras una nueva encuesta de CNN, según la cual si las elecciones legislativas fueran de noviembre fueran hoy, el 45% de los votantes elegirían candidatos demócratas y el 42% optarían por republicanos. Esto está dentro del margen de error del 3%, lo que significa que los republicanos todavía podrían salir victoriosos.

En tercer lugar, como en toda elección en Estados Unidos, siempre está la posibilidad de una "sorpresa de octubre". O sea, un golpe propagandístico de último momento de la Casa Blanca para remontar en las encuestas.

¿Será un bombardeo de Trump contra los cárteles en México? ¿Un acuerdo con Cuba? ¿El anuncio de una nueva base en Groenlandia? Trump seguramente intentará de vender cualquiera de estas u otras movidas como victorias históricas.

Dicho esto, hay que recordar que históricamente el partido opositor - en este caso los demócratas - suele ganar las elecciones de medio término en Estados Unidos. Y con la creciente impopularidad de la guerra contra Irán, los aumentos del precio de la gasolina y la inflación, a los republicanos les resultará difícil ganar en noviembre.

La popularidad de Trump ha caído del 47% al comienzo de su segundo mandato a un 36% hoy, según la última encuesta de Reuters/Ipsos. Un 63% de los votantes dicen que Trump está haciendo un mal gobierno, dice la encuesta.

Y, finalmente, hay que tener en cuenta que los cambios en los mapas electorales pueden producir un efecto bumerán, provocando un enojo masivo entre los votantes independientes que se revierta en contra de los republicanos.

"Los demócratas tomaremos el control de la Cámara de Representantes en noviembre", pronosticó el líder de la bancada demócrata en el Congreso Hakeem Jeffries esta semana. La "escandalosa modificación" de los mapas electorales iniciada por los republicanos aumentará "la determinación y el entusiasmo" de los demócratas para salir a votar, agregó.

Puede que así sea. Pero lo cierto es que hace apenas semanas se hablaba de una paliza segura contra Trump y sus candidatos republicanos en las elecciones legislativas de noviembre. Hoy, esa certeza absoluta se ha evaporado.

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