Necesidad. Hace falta la participación de los gobiernos estatales y municipales para complementar los apoyos federales en la comercialización de frijol, con el fin de estabilizar los precios ante caídas históricas por la sobreoferta, señala el especialista en el sector agropecuario.
El uso político del esquema de comercialización de frijol dificulta la fijación de un precio justo y competitivo para los productores, al priorizar intereses electorales sobre la eficiencia del mercado. Esto provoca ineficacia en los centros de acopio, desatención a las necesidades reales del campo y desventaja frente a las importaciones, señaló Roberto Delgado Gallegos, especialista en el sector agropecuario.
Además de la sobreoferta del mercado por las buenas cosechas nacionales, se deben agregar otros factores desfavorables como el control oligopsónico de los grandes mayoristas, la falta de competitividad frente a los productores de Estados Unidos y Canadá, el alto nivel de riesgo provocado por la condición de temporal y las fluctuaciones del precio del grano, enfatizó.
De la misma manera, indicó que, ante un escenario tan adverso, el Gobierno Federal fijó un súper precio de 27 pesos por kilo, para regular el mercado e impulsar el precio al alza en el mercado libre.
¿Por qué nunca reaccionó el precio en el mercado libre y se mantuvo en niveles de 8 a 9 pesos por kilo?, cuestionó.
Al respecto, indicó que son varios factores que no permitieron un precio más elevado, empezando por los inventarios nacionales de cosechas pasadas, las importaciones y las mejores cosechas nacionales.
"Si comparamos el esquema de apoyos actual, encontramos que no tiene precedentes, ya que, desde la época de la Conasupo, el Gobierno Federal nunca ha comprado más del 25 por ciento de las cosechas y los apoyos desde el 2010 hasta el 2017 se basaban en un subsidio de 1.50 a 2.00 pesos por kilo de frijol, sobre el precio que recibía el productor de parte del intermediario o 'coyote'", comentó el experto.
Otro factor que sigue debilitando la funcionalidad, eficiencia y equidad del esquema de comercialización es la falta de transparencia al momento de la recepción del grano, ya que los comités de contraloría social no cuentan con la capacitación y acreditación suficientes para vigilar que las bodegas oficiales reciban frijol únicamente de los productores y que se apliquen correctamente las normas de calidad y las operaciones de pesaje en las básculas de cada bodega, reveló Delgado Gallegos.
Y, finalmente, hace falta la participación de los gobiernos estatales y municipales para complementar los apoyos federales en la comercialización de frijol, con el fin de estabilizar los precios ante caídas históricas por la sobreoferta, expuso.
En Durango, destacó, el Gobierno Estatal anunció que se instalarían dos equipos de beneficio de frijol para cribar el frijol de los productores. Asimismo, se comprometió a vender todo el frijol sobrante a diferentes empresas empacadoras a un precio mínimo de 15 pesos y lamentablemente ninguno de estos compromisos fue cumplido, subrayó.
Para alcanzar una mejor rentabilidad para el productor y poder competir con los productores de Estados Unidos, no sólo es necesario un buen precio, sino aumentar la productividad, y para lograr esto es necesario que todos los productores tengan acceso a insumos de calidad, principalmente semillas y fertilizantes, ilustró el entrevistado.
Ante el escenario actual, es necesario que los tres órdenes de Gobierno asuman compromisos claros para facilitar la comercialización del frijol que aún se encuentra en poder de los productores, e ir diseñando un esquema de apoyos más oportuno, eficiente y equilibrado para el ciclo primavera-verano 2026, concluyó opinando el especialista.