¿Por qué estaría intranquila la ciudadanía con la presencia del Ejército?
"La gente está contenta, está contenta de que se hagan los operativos en Durango", dijo el mandatario estatal Esteban Villegas Villarreal durante su controvertida entrevista en Código Magenta donde habló de seguridad y crimen organizado dejando más dudas que respuestas.
"La gente se siente tranquila, los militares están haciendo su chamba", dijo el alcalde de Durango, José Antonio Ochoa, en la única y escueta declaración que ha dado la máxima autoridad del Ayuntamiento sobre los operativos federales en la capital.
Llama la atención que, tanto el discurso público del Gobernador del Estado y del Alcalde de la capital, recalquen que la ciudadanía está contenta y tranquila por la presencia de los cientos de militares que están realizando operativos en Durango. ¿Por qué habría de ser diferente o quién les dijo que era al revés?
Ambos insisten en que no han escuchado quejas sobre la presencia de los equipos especiales de las fuerzas federales, como dando a entender que los operativos que realizan pudieran generar malestar en los duranguenses. Al contrario, son las corporaciones en quien más confían los duranguenses, a diferencia de las autoridades locales.
LOS MEJOR EVALUADOS
De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicada apenas en abril de 2026, la población de 18 años y más evaluaron a la Marina y al Ejército como las corporaciones de mejor desempeño en el país (con 87.3% y 85.5% respectivamente); seguidos de la Fuerza Aérea Mexicana (84.9%) y Guardia Nacional (77.0%).
En los últimos lugares, aparecen las Policías Estatales, con 56.1% y la Policía Municipal, con 50.8%. Es decir, apenas la mitad de los ciudadanos los aprueban y confían en ellos. ¿Entonces por qué, los duranguenses, deberían de estar intranquilos con la actuación de las corporaciones mejor evaluadas del país?
Si algo ha revelado la actuación de estas fuerzas élite en Durango ha sido, precisamente, la inacción de las autoridades locales de seguridad, que con el pretexto de que el combate al crimen organizado es competencia federal, parecen no ver lo que sucede en la cpital y en gran parte del estado.
Si a esa "pasividad" se le suma que se ha anunciado la detención de agentes estatales y municipales en posesión de vehículos robados, sin permiso de armas, además del descubrimiento de presuntas patrullas clonadas de la Policía Estatal (presuntas porque así lo dijo el comunicado de la Secretaría de Seguridad Pública (SSPE), donde afirmaron que "lo más seguro" es que eran clonadas... "lo más seguro", es decir, que existe la mínima posibilidad de que no sea así, según la propia versión oficial), pues todavía hay menos argumentos para que los duranguenses pudieran estar "intranquilos" por la actuación de los militares.
SE LES “HACE BOLAS EL ENGRUDO”
Una vez más, la comunicación oficial de ambos Gobiernos (que sigue la misma línea porque es operada por las mismas personas) se equivoca en tratar de dar a entender que pudiera haber malestar o temor por los operativos militares. Al contrario, los ciudadanos los exigían desde hace mucho tiempo y por fin fueron escuchados.
La preocupación que sí existe en Durango es qué sucederá cuando los militares abandonen el estado, pues es claro que los aseguramientos que se han realizado hasta el momento son importantes, con saldo millonario y que existe poca confianza en que las autoridades locales puedan contener un posible embate o revancha de los grupos criminales afectados.
Si el Gobernador del Estado y al Alcalde capitalino quieren figurar en medios de comunicación colgándose medallas por los resultados de los operativos federales, debería de ser con el compromiso de que, cuando se terminen, se garantizará el Estado de Derecho para los duranguenses, no tratando de disipar la idea de que existe nerviosismo o preocupación por su presencia.
El tema es que, mientras siguen creciendo las sospechas y versiones extraoficiales de posibles investigaciones contra autoridades locales de todos los órdenes de Gobierno, la actuación de los militares en Durango sigue evidenciando que el problema de inseguridad es mucho más complejo de lo que se pensaba, de lo que se reconocía y de lo que se informa.
Las armas de alto poder, explosivos artesanales, vehículos blindados, precursores químicos para la fabricación de miles de dosis de droga, equipo táctico y propiedades aseguradas, no deberían de tener cabida en un estado que se presume como de los "mas seguros del país".
La pregunta que se hacen hoy mismo los duranguenses (y que parece no entienden las autoridades locales) no es qué sienten cuando ven a los militares patrullando en las calles o realizando un operativo en sus colonias, algo a lo que desafortunadamente los mexicanos ya se acostumbraron en este milenio.
La gran pregunta que retumba en todos los sectores productivos del estado es ¿qué pasará cuando las fuerzas federales ya no estén aquí? He ahí, el gran dilema que las autoridades locales tampoco parece saber responder.