¿Por qué hay 'Durangos' y cuál es su historia? Aquí te lo contamos
Decir “Durango” remite de inmediato al norte de México, a su tradición minera, sus paisajes serranos, el cine western y personajes como Francisco Villa.
Sin embargo, basta recorrer el mapa para descubrir que el nombre también aparece a miles de kilómetros de distancia. Desde el País Vasco hasta pequeñas comunidades de Estados Unidos, existen otros lugares llamados Durango, algunos ligados directamente a la historia de la capital duranguense y otros cuyo origen resulta mucho más peculiar.
¿Por qué hay 3 Durango?
La relación comienza precisamente en España, donde se encuentra Durango, una localidad de Vizcaya, en el País Vasco. Este es, de alguna manera, el “primer Durango” de esta historia, pues de ahí fue tomado el nombre de la ciudad mexicana fundada en 1563.
Aunque existen diferentes interpretaciones sobre la etimología de la palabra, documentos históricos muestran que la población vasca fue conocida antiguamente como Tabira o Villanueva de Durango y su historia se remonta a la Edad Media.
De España a México
Cuando Francisco de Ibarra fundó la Villa de Durango el 8 de julio de 1563, eligió ese nombre en recuerdo de la población española de la que provenía. La actual capital duranguense nació en el Valle de Guadiana, en un punto considerado favorable por sus tierras, disponibilidad de agua y cercanía con zonas mineras. Con el paso de los siglos, aquella denominación terminó extendiéndose también al estado mexicano.
Curiosamente, las similitudes entre el Durango español y el mexicano no terminan únicamente en el nombre. Ambos territorios se encuentran rodeados por elevaciones y cuentan con una fuerte presencia de paisajes montañosos.
Durango, Colorado, el “hermano” estadounidense
Más de tres siglos después apareció otro de los "Durangos" más conocidos. Durango, Colorado, fue fundado en 1880 por la Denver and Rio Grande Railroad para atender la actividad minera de la región de San Juan.
Lo llamativo es que su nombre sí fue tomado directamente de Durango, México. Según la historia oficial de aquella ciudad, el exgobernador territorial de Colorado Alexander C. Hunt había visitado territorio mexicano y consideró que ambas regiones tenían cierto parecido.
Las coincidencias son evidentes, los dos Durangos tienen un pasado estrechamente relacionado con la minería, están rodeados de zonas montañosas y su desarrollo estuvo vinculado a rutas de comunicación.
Hay otros Durangos mucho más pequeños
Estados Unidos guarda otros ejemplos menos conocidos. En Iowa, dentro del condado de Dubuque, existe una diminuta ciudad llamada Durango. Su tamaño contrasta completamente con el de la capital mexicana el censo estadounidense de 2020 registró apenas 20 habitantes.
Todavía más peculiar es el origen de Durango, Texas, una pequeña comunidad ubicada en el condado de Falls. Originalmente era conocida como West Falls, pero una tradición local sostiene que cambió de nombre en 1883 después de que un vaquero que había regresado de México insistiera, aparentemente bajo los efectos del alcohol, en que se encontraba en “Durango, México”. La anécdota terminó convertida en parte de la historia del lugar y los registros postales comenzaron a utilizar oficialmente el nuevo nombre.
Así, Durango no es solamente un punto en el mapa mexicano. El nombre ha viajado durante siglos, primero desde el País Vasco hacia la Nueva España y después desde México hacia otros rincones de Estados Unidos. Algunos comparten montañas, otros un pasado minero y unos cuantos apenas el nombre, pero juntos forman una peculiar ruta que conecta diferentes lugares del mundo a través de una misma palabra: Durango.