¿Por qué perros y gatos comen menos en los días calurosos? Esto dicen los expertos
Con la llegada del calor, no solo cambian las rutinas de las personas, también las de sus mascotas. Uno de los comportamientos más comunes en esta temporada es la disminución del apetito, especialmente en gatos, aunque también ocurre en perros. Lejos de ser un motivo inmediato de alarma, se trata en muchos casos de una respuesta natural del organismo ante las altas temperaturas.
Veterinarios y especialistas coinciden en que tanto felinos como caninos ajustan su metabolismo durante el verano. Esto impacta directamente en la cantidad de alimento que consumen y en sus hábitos diarios, como los horarios en los que deciden comer.
MENOS COMIDA, MÁS CALOR
En el caso de los gatos, la disminución del apetito tiene una explicación fisiológica. Durante los días calurosos, su cuerpo necesita menos energía para mantenerse estable, por lo que comer menos ayuda a evitar la generación de calor interno que produce la digestión.
Además, suelen estar menos activos, duermen más y buscan lugares frescos, lo que reduce aún más su necesidad de alimento. Es común que prefieran comer al amanecer o por la noche, cuando la temperatura baja.
Este mismo fenómeno se replica en los perros. El calor influye en su apetito, ya que comer implica un esfuerzo digestivo que eleva la temperatura corporal. Por ello, muchos perros rechazan la comida durante las horas más intensas del día o buscan porciones más ligeras.

CAMBIOS DE RUTINA Y COMPORTAMIENTO
A los días cálidos también hay que sumarles otros factores comunes, como ruido o cambios en la dinámica del hogar. Esto puede generar estrés, especialmente en gatos, que son más sensibles a la alteración de su rutina, lo que impacta directamente en su alimentación.
En perros, además del calor, la actividad física juega un papel clave. Algunos reducen su movimiento por las altas temperaturas, lo que disminuye su gasto energético y, en consecuencia, su hambre.

MÁS HIDRATACIÓN, MENOS APETITO
Otro factor importante es el aumento en el consumo de agua. Tanto perros como gatos tienden a hidratarse más en verano, lo que puede generar una sensación de saciedad y disminuir el interés por la comida.
Este comportamiento es completamente normal y forma parte de los mecanismos que tienen las mascotas para regular su temperatura corporal, especialmente en climas cálidos.
¿CUÁNDO PREOCUPARSE?
Aunque es habitual que las mascotas coman menos en verano, hay señales que no deben ignorarse. Si el animal deja de comer por completo durante más de 24 a 48 horas, presenta vómitos, diarrea, apatía o cambios marcados en su comportamiento, es fundamental acudir al veterinario.
El calor también puede derivar en problemas más graves, como golpes de calor, por lo que es importante mantener a perros y gatos en espacios frescos, con agua disponible y sin exposición prolongada al sol.
CÓMO AYUDARLES A COMER MEJOR
Para estimular el apetito, especialistas recomiendan ofrecer alimentos más frescos o húmedos, servir la comida en horarios de menor temperatura y mantener una rutina estable. También es clave garantizar una buena hidratación y un entorno tranquilo.
En síntesis, que perros y gatos coman menos durante los días cálidos suele ser una adaptación natural al calor. La clave está en observar su comportamiento general, si se mantienen activos, hidratados y sin otros síntomas, no hay motivo de alarma.