¿Prepara Trump un bombardeo a México?
El presidente Donald Trump está aumentando la presión sobre México en varios frentes, lo que ha disparado las especulaciones sobre un posible ataque contra los cárteles de la droga en territorio mexicano antes de las elecciones de medio término de noviembre en Estados Unidos.
No es chiste: cada vez escucho a más fuentes bien conectadas en Washington decir que, si Trump sigue cayendo en las encuestas y se prolonga su guerra contra Irán, ordenaría un ataque a México. Lo haría con el doble objetivo de aglutinar a su base ultranacionalista y desviar la atención del conflicto en Medio Oriente, señalan.
El dato clave es que la nueva Estrategia Nacional AntiTerrorista dada a conocer por la Casa Blanca el 6 de mayo marca un giro radical en la política de Washington de las últimas dos décadas.
Según la nueva estrategia, los terroristas extranjeros más peligrosos para Trump ya no son los seguidores de Osama Bin Laden ni otros militantes islamistas, sino los cárteles de la droga en México.
En el documento de 16 páginas, la Casa Blanca afirma que “la amenaza terrorista ha cambiado”. Según el texto, las tres principales amenazas ahora son, en este orden, el narcoterrorismo, el terrorismo islámico, y los grupos de extrema izquierda y anarquistas.
La estrategia señala explícitamente que Estados Unidos atacará a los cárteles de la droga con o sin el consentimiento de México, Colombia, y otros países de la región.
“Lo haremos en conjunto con los gobiernos locales cuando estén dispuestos y sean capaces de trabajar con nosotros. Si no pueden o no quieren, tomaremos todas las medidas necesarias para proteger nuestro país, especialmente si el gobierno en cuestión es cómplice de los cárteles”, señala el documento.
Como si no hubiera quedado suficientemente claro, el propio Trump dijo el 7 de mayo, refiriéndose al Gobierno de Mexico, que “si ellos no hacen su trabajo contra los cárteles, lo haremos nosotros”.
En paralelo, el Departamento de Estado ordenó investigar a los 53 consulados de México en Estados Unidos, según informo la cadena CBS. Funcionarios estadounidenses no dieron detalles, pero dijeron que las pesquisas podrían derivar en el cierre de algunas sedes.
En los últimos meses, varios medios conservadores estadounidenses han acusado a los consulados mexicanos de presuntamente promover la migración masiva e interferir en la política interna de Estados Unidos. El Gobierno de Mexico niega estas acusaciones, difundidas principalmente por el portal ultraconservador “Breitbart News”.
Poco antes, el 29 de abril, el Departamento de Justicia anunció una acusación formal contra el entonces gobernador de Sinaloa, Ruben Rocha Moya, y otros funcionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
Estas medidas llegan a pocas semanas de la fecha límite del 1 de julio para la revisión del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Mexico y Canada. No es ningún secreto que Trump está condicionando la renegociación del acuerdo a la cooperación de México en la lucha contra los cárteles.
He sostenido — y lo sigo haciendo, aunque menos convencido que antes — que Trump no ordenará un ataque militar unilateral en territorio mexicano, porque no querrá va a querer abrir un nuevo frente mientras dure su guerra contra Irán.
Una incursión armada en México podría desatar un conflicto comercial que haría aumentar los precios de automóviles, artículos electrónicos y la comida en Estados Unidos. En un contexto de creciente malestar interno por los altos precios de la gasolina, Trump difícilmente puede permitirse más aumentos de precios.
Sin embargo, cada vez más analistas creen que el presidente buscará motivar a su base ultranacionalista para que salga a votar en las elecciones legislativas de medio término en noviembre.
“El presidente Trump no va a parar hasta que no sienta que el Gobierno de Claudia Sheinbaum no solamente vaya contra los capos del crimen organizado, sino contra los políticos mexicanos” que han sido cooptados por ellos, me dijo Lila Abed, experta en México del centro de estudios Diálogo InterAmericano en Washington.
En otras palabras, no se puede descartar que Trump, temiendo que sus votantes se queden en sus casas y no salgan a votar en noviembre, autorice un bombardeo desde el aire contra los cárteles en territorio mexicano y trate de venderlo como una gran victoria en la lucha contra las drogas.