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¿Qué está pasando en el Tribunal Electoral?

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¿Qué está pasando en el Tribunal Electoral?

OMAR ORTEGA SORIA 23 ago 2026 - 07:41

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) es una de las instituciones más importantes, pero, al mismo tiempo, es una de las menos comprendidas en nuestro país; para muchas personas es difícil distinguirlo del Instituto Nacional Electoral (INE), de los tribunales electorales estatales, de sus salas regionales o incluso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; incluso, algunos todavía le llaman TRIFE.

Hasta hace poco, las magistraturas de la Sala Superior eran nombradas por el Senado a partir de propuestas de la Suprema Corte, pero la reforma de 2024 estableció que serían elegidas mediante voto ciudadano, por lo que apenas el año pasado se eligieron las 2 vacantes existentes: Gilberto Bátiz, actual presidente del Tribunal, y Claudia Valle, siendo que los demás integrantes proceden todavía del sistema anterior. Todo esto viene a colación por la sorpresiva renuncia de la magistrada Mónica Soto, quien tenía una trayectoria de más de 30 años en materia electoral; incluso había presidido ese tribunal, tenía asegurada su permanencia hasta 2028 y la posibilidad de buscar un nuevo periodo mediante el voto ciudadano. Aunque el TEPJF debe contar con 7 magistraturas, ya funcionaba solamente con seis desde que Janine Otálora concluyó su encargo en octubre de 2025; con la salida de Mónica Soto quedarán 5 integrantes.

La Constitución dice que estas renuncias solo procederán por causas graves y deberán ser aprobadas por el Senado; el problema es que estas causas graves quedan sujetas a la valoración del órgano legislativo, quien tuvo un debate muy interesante al respecto. A pesar de que al final de cuentas fue aprobada, la falta de una explicación más amplia produjo rápidamente toda clase de teorías: un genuino cierre de ciclo personal, desgaste por los conflictos internos, cambios en las alianzas dentro del Tribunal, la decisión de no competir en 2028 o la posibilidad de recibir más adelante otro encargo público; por lo pronto, todo son especulaciones.

Ahora bien, a partir del 1 de septiembre, el TEPJF tendrá esta nueva vacante. La Constitución reformada establece que, ante una separación definitiva, debe llamarse a la persona del mismo género que haya quedado en segundo lugar en la elección correspondiente; el problema es que Mónica Soto fue designada por el Senado en 2016 y su espacio nunca fue votado. El escenario más probable es que el lugar permanezca vacío hasta la elección judicial de 2028.

La Sala Superior puede seguir trabajando porque necesita al menos 4 integrantes para sesionar válidamente en la mayoría de sus asuntos; sin embargo, operar con 5 de 7 magistraturas reduce la pluralidad y vuelven mucho más relevantes las ausencias, excusas, impedimentos y posibles divisiones internas.

A todo esto se suma el calendario electoral; durante la primera semana de septiembre comienza el proceso electoral, y el Tribunal deberá resolver las controversias relacionadas con la renovación de la Cámara de Diputados y con los numerosos procesos concurrentes del próximo año.

Ahora no se trata de quién ocupará una silla vacía (si es que se ocupa), sino que también debemos estar atentos a los equilibrios y la legitimidad con la que llegará el máximo tribunal electoral; no tan solo es importante la confianza en las instituciones que organizan las elecciones, sino también en quienes tendrán la última palabra cuando las elecciones sean impugnadas.

X: @omarortegasoria

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