Qué hay detrás de los aranceles de Trump
Muchos se preguntan por qué el presidente Donald Trump sigue tan obsesionado con sus aranceles, a pesar de que han sido declarados inconstitucionales por la Corte Suprema, no han producido mejoras económicas y no son populares en Estados Unidos.
En realidad, no hace falta ser un genio de la economía para entender por qué Trump insiste con sus aranceles, y por qué lo seguirá haciendo. Antes de entrar en eso, veamos qué han logrado - o qué han dejado del lograr - sus tarifas hasta ahora.
Cuando anunció sus tarifas aduaneras en su llamado "Día de la Liberación" hace casi un año, Trump aseguró que reducirían el déficit comercial estadounidense, traerían las fábricas de regreso desde China y México y dispararían un auge en el empleo manufacturero en Estados Unidos.
Pero nada de eso pasó. Al contrario, el año pasado se perdieron 103,000 trabajos manufactureros, según la Oficina de Estadísticas Laborales del Gobierno. La razón es simple: sigue siendo mucho más barato fabricar cosas en Asia o México que en Estados Unidos.
En cuanto al déficit comercial, se mantuvo prácticamente igual el año pasado, según la Oficina de Análisis Económico del Gobierno. A pesar del aumento de aranceles de Trump a los productos extranjeros, el déficit se redujo apenas un 0.2%, o sea casi nada.
Una nueva encuesta de CNN muestra que el 62% de los estadounidenses rechaza estos aranceles, mientras que solo el 37% los apoya. Incluso una encuesta de Fox News, la cadena que apoya a Trump, reveló que el 63% de los estadounidenses está en contra de los aranceles.
La mayoría de la gente sabe que estos aumentos de aranceles son trasladados por las empresas a los consumidores, que terminan pagando más por juguetes, televisores, café y otros productos importados.
Entonces, ¿por qué insiste tanto Trump con sus aranceles, cómo volvió a hacerlo en su discurso del Estado de la Unión?
La respuesta es corta: porque le dan poder. Trump quiere estar en el centro del escenario mundial, ejerciendo un poder sin precedentes en la historia reciente del país usando los aranceles como un garrote para castigar a sus enemigos y premiar a sus amigos.
Estos impuestos también le dan a Trump más control sobre las empresas y han recaudado más de 200 mil millones de dólares. Es una caja de dinero enorme que él puede usar como se le antoje.
Trump no oculta que usa los aranceles como arma de política exterior. En su discurso sobre el Estado de la Unión, dijo que gracias a ellos ha logrado beneficios "tanto económicos como de seguridad nacional".
Trump amenazó públicamente con aumentar los aranceles a ocho países europeos si no lo ayudaban a negociar la compra o anexión de Groenlandia. Anteriormente, había subido los aranceles a Brasil, alegando que el Gobierno de ese país estaba llevando a cabo una "cacería de brujas" contra su aliado, el expresidente Jair Bolsonaro.
Trump también amenazó abiertamente a México con aranceles más altos si no frenaba la inmigración ilegal y el contrabando de fentanilo.
Marcelo Giugale, profesor de economía de la Universidad de Georgetown y ex alto funcionario del Banco Mundial, me comentó que los aranceles han sido una "herramienta de poder extraordinaria" para Trump.
"Internacionalmente, los ha utilizado a diestra y siniestra por los motivos que él quisiera, en los volúmenes que él quisiera y a los países que él quisiera", me señaló. "Y los países en general doblaban la rodilla".
A nivel nacional, los aranceles obligan a las empresas estadounidenses a hacer fila en la Casa Blanca y suplicar que las exima de aranceles o se impongan tarifas a sus competidoras extranjeras.
"Lo usa como una herramienta de disciplina tanto al exterior como al interior", agregó Giugale.
Tras el fallo de la Corte Suprema, Trump ya avisó que sus tarifas permanecerán vigentes bajo otros estatutos. Admitió que cambiar el andamiaje legal de los aranceles será complejo, pero aseguró que los restablecerá.