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¿Qué quiere una mujer en la cama?

¿Qué quiere una mujer en la cama?

VANESSA BARDÁN PUENTE 5 sep 2026 - 14:01

Hace unos días se celebró el Día Internacional del Orgasmo Femenino, esta fecha busca visibilizar el placer y la salud sexual de las mujeres, así como promover información sobre sexualidad, consentimiento, comunicación y bienestar sexual. Así que sí… el 8 de agosto es el día oficial para recordar que el placer femenino también merece conversación

Hay un misterio que ha desconcertado a generaciones enteras de hombres: ¿qué quiere una mujer en la cama? Y mientras ellos llevan años intentando resolverlo con técnicas, velocidad, resistencia y una confianza francamente admirable, las mujeres muchas veces seguimos calladas… No porque no sepamos, sino porque, a veces, pensamos: “¿Para qué le voy a explicar si debería saber?” Y ahí comienza la tragedia…

Porque él cree que está haciendo una actuación digna de medalla olímpica y ella está pensando: ¿Alguien le puede avisar que eso no es una carrera? Hay hombres que creen que el secreto está en durar mucho, moverse rápido y demostrar resistencia, como si el objetivo fuera ganar una competencia.

Pero muchas mujeres necesitan algo completamente diferente: que primero se despierte el deseo. Para muchas mujeres, la excitación comienza mucho antes de la penetración. Porque una mujer no es un automóvil al que le das vuelta a la llave y arranca. ¡Señores! ¡Hay que encender el deseo!.

Y aquí muchos hombres se equivocan, creen que la parte importante comienza cuando ya están teniendo relaciones, se concentran en durar, durar y durar como si estuvieran presentando un examen, cuando para muchas mujeres la parte importante comenzó mucho antes. A veces ella no necesita que él haga más, necesita que se detenga un poco, que la bese, que la acaricie, que la mire, que entienda que la excitación no se puede exigir; se construye. Algunos hombres creen que seducir a una mujer comienza cuando están en la cama, y no necesariamente. Para muchas mujeres, la seducción empieza muchísimo antes.

Los hombres no tienen que demostrar cuánto aguantan, necesitan descubrir qué hace que los deseemos. Porque el sexo no es una carrera de velocidad ni una prueba de resistencia. Es un encuentro.

Y cuando existe deseo, conexión, confianza y atención mutua, nadie está contando los minutos ni calificando la técnica. Simplemente están disfrutando de estar juntos.

La respuesta sexual femenina es mucho más compleja y puede depender del estado emocional, la conexión con la pareja, la excitación, la comodidad, el contexto y, sobre todo, de la estimulación que a cada mujer le resulta placentera.

Para muchas mujeres, la excitación necesita tiempo, atención y sensación de seguridad, y algo que los hombres suelen descubrir tarde es que la penetración por sí sola no suele ser suficiente para que muchas mujeres lleguen al orgasmo; la estimulación del clítoris tiene un papel central, ese es el gran olvidado.

Hay hombres que pasan años estudiando posiciones, duración y técnicas complicadísimas… y todavía no se han presentado formalmente al clítoris, que está especialmente diseñado para el placer sexual femenino pues tiene una enorme cantidad de terminaciones nerviosas. Por eso, para muchas mujeres, la estimulación del clítoris es fundamental para alcanzar el orgasmo.

Así que quizá Caballeros, antes de querer llegar a la meta, aprendan dónde está el mapa. No necesitan demostrar cuánto aguantan, necesitan aprender a escuchar. Y para las mujeres también, no esperes que adivine, enséñale qué te gusta, necesitamos aprender a pedir, porque el mejor amante no es el que presume que lo sabe todo, es el que tiene curiosidad y sabe escuchar.

Porque quizá el verdadero secreto del placer femenino no es que los hombres tengan que convertirse en expertos, sino que dejen de asumir que ya saben todo, y que nosotras dejemos de esperar que tengan poderes psíquicos.

Así que, menos actuación, menos velocidad, menos “yo sé lo que hago” y mucha más conversación, curiosidad, ternura, atención y sentido del humor. Porque una cama puede tener mucha pasión, pero cuando además hay confianza para decir: “Eso sí.” “Eso no.” “Más.” “Menos.” “Así.” “Quédate.” entonces deja de ser una competencia y se convierte en algo mucho más bonito: Un encuentro entre dos personas que están aprendiendo a darse placer y a conocerse.

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