¿Quién fue Rogelio Vargas, el cantante duranguense que llevó su voz de Bellas Artes a Europa?
Rogelio Vargas fue uno de los cantantes duranguenses que logró construir una trayectoria de largo alcance dentro de la ópera mexicana. Bajo la tesitura de bajo, desarrolló una carrera que durante cuatro décadas lo llevó de los escenarios nacionales a importantes teatros de Europa.
El cantante duranguense murió el pasado 27 de julio, a los 87 años, en Cuernavaca, Morelos. Su fallecimiento no tuvo mayor repercusión pública en Durango, aunque algunos integrantes del gremio cultural compartieron la noticia en redes sociales y reconocieron la trayectoria y el talento del intérprete.
CARRERA QUE INICIÓ EN BELLAS ARTES
Vargas estudió en el Conservatorio Nacional de Música y posteriormente en la Academia de la Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Su debut ocurrió en 1961, en el Palacio de Bellas Artes, donde interpretó al capellán en el estreno mundial de la ópera "El último sueño", de José F. Vásquez. Aquella presentación lo colocó en el mismo escenario que Marta Ornelas, Plácido Domingo y Franco Iglesias.
Ese mismo año participó en "Tosca", en el papel del Carcelero, y en el estreno en México de "Der Rosenkavalier", de Richard Strauss.
Un año después interpretó al Rey de "Aida", con lo que comenzó a consolidarse como uno de los bajos vinculados a las temporadas de la Ópera de Bellas Artes.
EL BAJO DE UN AMPLIO REPERTORIO
A lo largo de su carrera, Rogelio Vargas interpretó algunos de los personajes fundamentales del repertorio operístico para bajo.
Su voz apareció en títulos como "Turandot", "La Bohème", "Nabucco", "Rigoletto", "Lucia di Lammermoor", "El trovador", "El barbero de Sevilla", "Ernani", "Andrea Chénier" y "Romeo y Julieta".
También formó parte de producciones de "Don Giovanni", "Elektra", "Eugene Onegin", "El elixir de amor", "Fidelio", "Gianni Schicchi", "I puritani", "La favorita", "La flauta mágica", "La Gioconda", "La hora española", "La traviata", "La vida breve", "Los cuentos de Hoffmann", "Madama Butterfly", "Manon", "Marina", "Mignon", "Un baile de máscaras" y "Werther".
Su trayectoria no se limitó a la ópera. También incursionó en la zarzuela, la opereta, el Lied y el oratorio, géneros que ampliaron el registro de una carrera particularmente extensa.
DE MÉXICO A LOS ESCENARIOS EUROPEOS
La carrera de Vargas también alcanzó escenarios internacionales. En 1976 participó en el estreno parisino de "Genoveva", de Robert Schumann, presentado en el Théâtre des Champs-Élysées de París.
Posteriormente, debutó en Alemania con la Ópera de Bremen, donde participó en "Parsifal", de Richard Wagner.
Su actividad en Alemania incluyó además presentaciones en Mannheim, donde interpretó personajes como Leporello en "Don Giovanni", Fiesco en "Simon Boccanegra" y Escamillo en "Carmen". También participó en "Die Meistersinger von Nürnberg", de Wagner, y "Amahl and the Night Visitors", de Gian Carlo Menotti.
Durante esos años compartió escenario con figuras como Carlo Cossutta, Mignon Dunn, Alfredo Kraus, Pedro Lavirgen, Beverly Sills, Elena Suliotis y Norman Treigle.
También trabajó bajo la dirección de músicos como Kurt Klippstatter, Eduardo Mata, Nicola Rescigno y Georges Sebastian.
UN NOMBRE QUE DURANGO NO DESPIDIÓ
Pese a la dimensión de su trayectoria, la muerte de Rogelio Vargas prácticamente no trascendió en Durango.
La noticia sí comenzó a circular entre integrantes del ámbito cultural, quienes utilizaron sus redes sociales para recordar al cantante y destacar sus cualidades artísticas. Sin embargo, su fallecimiento no generó una amplia reacción pública en su tierra de origen.
Más allá de la discreción con la que se conoció su partida en Durango, queda el registro de una trayectoria que comenzó en Bellas Artes, se extendió por algunos de los grandes títulos de la ópera y llegó hasta escenarios europeos.