Reforma electoral
Durante la mayor parte del siglo XX el régimen priista tuvo a toda la estructura del Gobierno para manipular los resultados de las elecciones y así mantener el poder. El régimen priista de aquel entonces organizaba las elecciones mediante la Secretaría de Gobernación y las validaba jurídicamente mediante el Poder Judicial.
El avance democrático en nuestro país se dio a partir de la lucha que hicieron generaciones de mexicanos para equilibrar las reglas del juego que permiten acceder al poder político.
Los que comenzaron esta lucha tenían todo en contra y aún a costa de su integridad personal lucharon contra un estatus quo operado por un régimen dominante que impuso reglas y condiciones para acceder al poder que no eran equitativas.
La última de esas generaciones fue conformada, en parte, por quienes ahora gobiernan y que, mediante una reforma electoral a todas luces regresiva, buscan cambiar las reglas con las que accedieron a él para mantenerse gobernando, siguiendo el manual impuesto por el régimen priista durante más de setenta años: leyes a modo e instituciones a su servicio que hacían imposible la competencia en condiciones de igualdad.
Al disminuir el número de diputados y senadores que llegan a las cámaras del congreso de la unión por la vía plurinominal las voces de las minorías se diluyen en la cacofonía a favor del régimen, como sucedió durante décadas en la era dorada del priismo durante la mayor parte del siglo XX: muy pocos diputados federales y muy pocos presidentes municipales de oposición que se usaban como argumento del régimen para defender que en México había "democracia", al mismo tiempo que estos líderes de la oposición ponían a todo el aparato del Gobierno Federal en contra de ellos, si se atrevían a pasar la línea marcada por el régimen de aquel entonces.
Las reformas constitucionales hechas por el actual régimen han sido para apuntalar el poder del estado sobre el ciudadano. Los avances logrados en las últimas décadas para reducir el poder del estado y obligarlo a respetar derechos humanos se vinieron abajo en estos siete años del nuevo régimen.
Las reformas de este régimen, principalmente la que reformó al poder judicial y la propuesta que ahora busca cambiar el sistema electoral nos llevan en una ruta hacia un estado autoritario y totalitario. Lo paradójico es que estas reformas son defendidas por las mismas personas que hace cuatro o cinco décadas demandaban apertura política al régimen priista y que se beneficiaron de ésta al ocupar siempre curules plurinominales en el poder legislativo.
X: @jesusmenav