Se llevan al Pancho Villa, nada más 'por sus pistolas'
Sí, como se dice coloquialmente: "por sus pistolas", porque les da la gana. Así, sin un argumento válido, gastando dinero que Durango no tiene y sin consultarlo con la ciudadanía, el gobernador Esteban Villegas decidió llevarse a su tierra natal, San Juan del Río, el monumento de Francisco Villa que se encuentra en la capital del estado.
Esta decisión se da después de que se anunció la construcción de otro monumento a Doroteo Arango más grande, uno "gigante", como si a Durango le sobrara dinero para invertir en monumentos en lugar de priorizar obras necesarias para un estado sumido en una prolongada crisis económica.
Y aunque oficialmente no se ha informado sobre los motivos de dicha 'mudanza', al escultor Guillermo Salazar, quien formó parte del equipo original del artista Francisco Montoya durante la creación de la obra entre 1975 y 1976, se le salió ventilar los planes del Gobierno del Estado ante medios de comunicación.
GASTO INNECESARIO
Será la próxima semana cuando inicien los trabajos para bajar la escultura, demoler la base y pedestal del monumento a Francisco Villa que se ubica en los cruces de bulevar Francisco Villa y bulevar De la Juventud.
Dicha escultura, obra de Francisco Montoya, fue instalada inicialmente en 1976 en lo que era la antigua "Glorieta Francisco Villa". Luego de 24 años, fue trasladada a su sitio actual, en el año 2000, por los trabajos de la modernización de los bulevares Felipe Pescador y Francisco Villa.
La escultura pesa cerca de seis toneladas y sufrirá un proceso de restauración, para luego enfrentarse al reto logístico de trasladarla por carretera al municipio de San Juan del Río, lo que será un gran reto debido a las dificultades que esto representa.
Y aunque en un principio Turismo del Estado aseguró que se invertirían 300 mil pesos en el proceso de restauración, Guillermo Salazar reconoció que sería mucho más, pues la escultura presenta daños considerables debido al abandono y al vandalismo, pues hasta algunas partes se habían robado.
¿A QUIÉN SE LE CONSULTÓ?
Llama la atención que esta decisión se haya hecho sin preguntarle a los duranguenses qué opinaban al respecto. Más cuando el Gobierno del Estado se ha cansado de pregonar que siempre toma en cuenta a los ciudadanos. También llama la atención que el Gobierno Municipal, quien presume por ejemplo su "presupuesto participativo", no haya preguntado a los capitalinos si estaban de acuerdo o no con que la escultura fuera removida y llevada a otro lugar, lejos de la capital.
Además, resulta incongruente que, por un lado, se presuma tener e invertir en un museo dedicado a Francisco Villa en la capital con el argumento de ser un punto de interés para los turistas, pero por otro, una escultura reconocida en el estado al "Centauro del Norte" vaya a ser trasladad a otro municipio.
Con temor a represalias, personas ligadas a la comunidad cultural han expresado estar en desacuerdo con dicha medida pues consideran que sería un atentado contra el patrimonio cultural de los duranguenses. Y lo hacen en privado, pues saben que, si lo externan públicamente, automáticamente son vetados y marginados.
Sí, San Juan del Río es la tierra natal de Pancho Villa y por eso se han impulsado desde hace muchos años obras en La Coyotada para que los turistas que quieran conocer más sobre la historia de este polémico revolucionario puedan visitarlo, pero eso no basta para que uno de los tres monumentos más importantes del estado (Francisco Villa, Guadalupe Victoria y Benito Juárez) sea removido sin una explicación convincente.
Lo que queda claro es que en este Gobierno las decisiones se toman por caprichos, a escondidas y sin medir gastos. Por un lado, el discurso de austeridad y "apretarse el cinturón" que obliga a despedir a cientos de trabajadores y no pagar deudas y, por el otro, ocurrencias sobre monumentos y gastos innecesarios para sumarle a un eslogan político que a nadie convence. Una lástima.