Segundo informe en la UAdeC
La Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) atraviesa un momento de redefinición institucional y política. El segundo informe de actividades del rector Jesús Octavio Pimentel Martínez, presentado ayer en Torreón, marca un punto de inflexión en la vida universitaria, tanto por los logros que presume Pimentel Martínez, ya sean académicos y administrativos, como por los movimientos internos que han modificado el equilibrio de poder en la máxima casa de estudios de Coahuila.
La UAdeC ha mantenido un crecimiento sostenido en su matrícula. Para el ciclo 2026, el rector informó que la universidad cuenta con 41 mil 779 alumnos y alumnas, lo que representa un crecimiento del 2.68% y un incremento de aproximadamente 1,500 alumnos adicionales.
Este aumento refleja la alta demanda en áreas estratégicas como ingenierías y ciencias de la salud, consolidando a la UAdeC como una institución clave en la formación profesional del noreste de México.
El informe también estuvo marcado por la situación financiera. La UAdeC enfrenta en el presente año en términos globales un déficit superior a los 700 millones de pesos, derivado de tres factores principales: el gasto en pensiones con recursos propios, un presupuesto federal estancado por debajo de la inflación y una nómina amplia con prestaciones elevadas.
Este panorama ha obligado a la administración de Pimentel a implementar supuestas medidas de austeridad y modernización administrativa, logrando por segundo año consecutivo cero observaciones en la cuenta pública de la Auditoría Superior de la Federación. Esto último, luego de lo que es evidente en cuanto manejo financiero de la máxima casa de estudios en Coahuila, es meritorio.
La política universitaria ha vivido cambios significativos. En la Coordinación de Torreón, Carlos Centeno ha desplazado al casi sempiterno poder detrás del trono, Manuel Medina, no obstante el primero es rector de otra institución educativa, la Universidad Tecnológica de Torreón, pero sus maniobras le han alcanzado para consolidar un nuevo liderazgo en la Región Lagunera. Este relevo refleja la recomposición de fuerzas internas y el debilitamiento de viejas estructuras de poder.
En el ámbito de la Rectoría, la llegada de Pimentel ha significado el desmantelamiento definitivo del control ejercido por el grupo conocido como los chemas, vinculado históricamente a José María Fraustro Siller. Si bien este grupo ya había perdido influencia durante el periodo del lagunero Salvador Hernández Vélez, quien llegó a la máxima posición dentro de la universidad por ser originario de la misma zona que el exgobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, pero con Pimentel se confirma su desplazamiento y la apertura hacia nuevas corrientes de liderazgo universitario. Frausto Siller erró su cálculo político cuando siendo alcalde de Saltillo, no supo congraciarse con el actual gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas.
El segundo informe de Jesús Octavio Pimentel no solo se trató de dar cuenta de avances académicos y administrativos, sino que también simboliza un cambio político profundo en la UAdeC. La universidad enfrenta retos financieros serios, pero al mismo tiempo vive un proceso de renovación en su estructura de poder. La consolidación de nuevas figuras como Carlos Centeno en Torreón y la derrota definitiva del grupo de los chemas marcan el inicio de una etapa distinta, en la que la UAdeC se dice que busca equilibrar modernización, transparencia y pluralidad política para seguir siendo una de las instituciones más relevantes del norte de México.
Sin embargo, lejos está en este momento la Universidad Autónoma de Coahuila de haber sanado primeramente del todo sus finanzas, que de sobra conocido es su falta de liquidez. Prevalece como antaño el manejo de la misma como botín político, sólo que ahora como es natural ante un nuevo gobierno estatal, existen relevos.
El gobierno de Manolo Jiménez Salinas se ha enfocado en fortalecer más la seguridad pública en el estado, y lo ha logrado con creces. Es Coahuila una isla ante el azote de la violencia en grandes zonas del país. También el mandatario estatal ha tenido de lidiar con los vaivenes económicos producto de los caprichos del presidente Donald Trump que han derivado en sembrar incertidumbre económica en América del Norte y con ello espantar a las empresas transnacionales instaladas en Coahuila que se han visto obligadas a recortar personal, con todo lo que ello implica.
El actual gobierno incluso ha regresado con más vigor a realizar obra pública, rubro casi inexistente en los primeros años del sexenio anterior que había recibido finanzas casi estranguladas luego del Moreirato.
Que bueno que el rector Pimentel asegure que la UA de C va mejor, es una institución importantísima en Coahuila, pero sin duda le vendrían bien a la universidad un estilo más eficaz en su manejo. Ojalá el gobierno estatal pudiese contribuir a ello, para bien de todos los coahuilenses.