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CARIÑOTERAPIA

Si no te gustan sus besos, ¡ahí no es!

Si no te gustan sus besos, ¡ahí no es!

VANESSA BARDÁN PUENTE 12 abr 2026 - 08:47

A propósito del Día Internacional del Beso se celebra el 13 de abril, quiero invitarte a reflexionar sobre la importancia de los besos. Un beso no es solo un gesto romántico, es un lenguaje silencioso donde se dicen cosas que las palabras no alcanzan. En la pareja, los besos son tan importantes como la comunicación o la confianza, porque condensan deseo, ternura y conexión en un solo instante.

Hay frases que parecen simples pero encierran una verdad brutal, y esta es una de ellas: los besos no mienten...

Los besos son un lenguaje silencioso, un puente emocional entre dos mundos, cuando dos personas se besan, no solo se unen los labios, se sincronizan respiraciones, miradas y emociones. Es un recordatorio de “estoy aquí contigo”. No hay guion, no hay maquillaje, no hay pose, cuando alguien te besa, se revela lo que siente y lo que está dispuesto a dar.

Hay quienes dicen que los besos no importan tanto, lo importante es la convivencia. Pero, los besos no son un asunto superficial, es algo ¡esencial!. El beso es la antesala de la intimidad, el gesto más sencillo pero más poderoso de decir: “te deseo, me importas, quiero estar cerca de ti”... Si ahí no hay química, lo demás se queda corto. Toda mujer (y todo hombre) merece sentir esa chispa que enciende el beso.

Los besos tienen un poder energético, te conecta con el chakra corazón y con el chakra garganta, aumenta la sensación de amor, ternura y afecto profundo. Permite expresar amor sin palabras, comunicar energía y emoción de manera directa, creando un flujo de amor y expresión.

También despierta el cuerpo, activa hormonas de placer y refuerza el vínculo espiritual y físico.

Son más que pasión o ternura, los besos son pequeños rituales diarios de intimidad, antes de dormir, al despertar, al reencontrarse... Son recordatorios constantes de que la pareja sigue eligiéndose.

El beso es un termómetro del alma y de la relación, un beso que te deja fría, incómoda o indiferente, habla más de la falta de conexión que mil palabras bonitas. En cambio, un beso que te enciende, te calma, te hace sonreír con los ojos cerrados… ese es un abrazo del alma. La intensidad o ausencia de besos suele reflejar cómo está la pareja. Si los besos son rutinarios o escasos, algo se está apagando. Si son vivos y presentes, la energía entre ambos fluye.

El cuerpo no sabe fingir, puedes convencerte con la mente: “es buen hombre, es trabajador, tiene valores” bla bla bla…. Pero si al besarlo tu cuerpo se apaga… no hay mentira que dure. El cuerpo grita lo que el corazón calla.

Si sus besos te saben a vacío o a compromiso forzado, ¡ahí no es!... Si no te gustan sus besos, ¡ahí no es!... Un beso que te apaga, que te incomoda, es el cuerpo avisándote: no te engañes, ¡aquí no es!… El beso es energía pura, es el alma reconociendo si quiere quedarse o huir.

Un beso que te enciende, que te calma y te expande, es vibración de hogar y deseo, si te saben a eso, ¡ahí es!... El beso es el sello invisible de la compatibilidad. Si no lo disfrutas, si no te mueve, si no despierta tu alma… escucha esa señal. Porque el amor auténtico no se negocia, se siente desde el primer roce de labios.

La vida es demasiado corta para besos que no estremecen o que no enciendan fuego, es demasiado breve para besos que no rocen el alma y dejen temblando el corazón. Porque hay besos que no solo se sienten, se recuerdan en la piel, se buscan en la memoria y se repiten en el deseo. Y si aquello no era amor, entonces era vicio… de ese que no pide permiso, que no se explica y que te hace volver una y otra vez…

Por eso, señoras y señores, besen lentamente, con intención y atención plena, respira profundo y lleva tu atención al corazón. Siente la intención de dar y recibir amor, sin expectativas ni juicios. Permite que la energía suba a la garganta y se exprese en el beso. Besar con consciencia abre tu capacidad de dar y recibir amor.

Porque el amor verdadero se siente en la piel, en el pulso que late, en la chispa que no se puede fingir. Si no te besan con alma, suelta… y espera el beso que sí resuene contigo. Mereces un amor que te bese con ganas, con ternura, con presencia. No un amor de trámite, no un beso distraído... sino un beso que te queme, que te devore y te haga perder el aliento, que te haga arder por dentro y desear que nunca termine…

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