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Sinaloa: la pesadilla que no termina

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Sinaloa: la pesadilla que no termina

CITLALLI ZOÉ SÁNCHEZ 20 feb 2026 - 04:04

A más de un año de que iniciara la "guerra interna" en el estado de Sinaloa, la violencia que azota a la entidad vecina no ha podido ser contenida, ni siquiera con los miles de elementos de las fuerzas federales que, según se afirma, están en la zona.

Tras el hallazgo de fosas clandestinas en El Verde, municipio de Concordia, el horror continúa. Mientras tanto, las autoridades estatales y federales se esfuerzan por ocultar lo que realmente sucedió allí y establecer si es verdad que existen cientos de cadáveres en la región, tal como apuntan diversas versiones periodísticas.

Se ha vuelto cotidiano el informe diario de muertes en Sinaloa; sin embargo, el asesinato de un adolescente de 15 años dolió a miles de personas que ahora claman justicia desde las redes sociales.

En Culiacán, Ricardo Mizael salió de su casa la mañana del miércoles 11 de febrero rumbo a la farmacia para comprar un biberón y alimentar a unos gatitos que había adoptado. En el trayecto, sujetos armados lo asesinaron; según se supo, debido a una "confusión".

Sinaloa se ha convertido en un juego de azar donde se apuesta la vida. No se sabe cuándo se tendrá la mala fortuna de quedar en medio de un fuego cruzado o cuándo algún grupo delincuencial se "confundirá" de nuevo, acabando con la vida de alguien más bajo el amparo de la impunidad.

Pese a la violencia que impera en el puerto, el Carnaval de Mazatlán se desarrolló con relativa normalidad, aunque los colectivos que buscan a sus seres queridos lograron integrarse al desfile para mostrar la otra realidad que se vive en la "Perla del Pacífico".

Mientras tanto, cada vez que el gobernador Rubén Rocha Moya es cuestionado, responde que desconoce la información o se va por la tangente argumentando que su administración avanza bien.

¿Cuándo terminará esta pesadilla? Por desgracia, no se vislumbra una solución a corto plazo.

PUNTO Y APARTE. La Comisión Estatal de Búsqueda de Durango se reunió con colectivos de madres que indagan el paradero de sus desaparecidos y les donó palas y picos para "su labor". Un hecho, por decir lo menos, reprobable.

En primer lugar, resulta inaceptable que en un país que dice ser democrático y contar con un sistema de justicia, existan miles de desaparecidos en todo el territorio. En segundo lugar, la responsabilidad de investigar y localizar a las personas no es competencia de los civiles, sino de las fiscalías estatales.

Si las mujeres han asumido esta tarea es, precisamente, por la inacción de las autoridades quienes -por negligencia, indiferencia, complicidad o simple saturación- mantienen las carpetas de investigación arrumbadas sin avance alguno. Ante esta ineptitud institucional, ellas dejaron atrás su vida anterior para convertirse en rastreadoras y expertas forenses, haciendo el trabajo que el Estado ha abandonado.

De manera que, al brindarles estos "apoyos", la autoridad no solo acepta su incapacidad para dar soluciones, sino que pretende encubrir así a sus homólogos de otros estados que tampoco cumplen con su función.

Nos leemos en X: @citlazoe

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