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Taddei es Morena

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Taddei es Morena

CARLOS LORET DE MOLA 27 oct 2026 - 08:10

Los que iban a limpiar al árbitro terminaron teniendo que explicar la suciedad que generaron. Vaya ironía. La renuncia de Guadalupe Taddei al INE exhibe la farsa de Morena. Llegó al poder prometiendo acabar con los privilegios, los lujos y la corrupción. Hoy, no hay semana en la que no se destape algún escándalo de privilegios, lujos o corrupción... o los tres, como en el caso de la presidenta del INE.

Guadalupe Taddei ya se fue. Pero el problema no se va con ella.

Taddei no apareció por generación espontánea. Su llegada al INE fue impulsada y celebrada por los principales personajes del oficialismo como un gran triunfo político. López Obrador la llamó honesta. Claudia Sheinbaum festejó su compromiso con la austeridad. Alfonso Durazo, su impulsor, presumió su profesionalismo y su integridad. Todos la arroparon. Todos la legitimaron.

Ahora que respondan por ella.

Pocas veces tenemos un ejemplo de funcionaria que encarne todos los vicios del gobierno actual: era árbitra pero era morenista, tenía a una decena de familiares en la nómina de gobiernos de Morena, su hijo es el secretario particular del presidente del Consejo Nacional de Morena, en el INE votó todo como Morena quiso, le dio la sobrerrepresentación a Morena para que tuviera el 73% de los diputados aunque sólo hubiera sacado el 57% de los votos, de la mano del régimen concentró todo el poder en el INE, generó tal ingobernabilidad en el INE que tuvo cinco secretarios ejecutivos en tan solo tres años.

Y además está lo del contratista favorito. Hace seis meses revelamos en Latinus los contratos por cientos de millones de pesos que le habían dado. La semana pasada los videos fueron la contundente exhibición de un contubernio corrupto entre la que daba los contratos y el que los recibía. Viajes, brindis, fiestas. El contratista Alfredo Hernández Casillas, Taddei, los hijos de ella. “París a tus pies, chamaquito”.

La presidenta tiene frente a sí una gran oportunidad. Limpiar en buena medida su imagen de presidenta autoritaria -que se extiende en México y en el extranjero- y apostar por sustituir a Guadalupe Taddei con una figura respetada y que sea bien vista por todos los partidos.

México está a pocos meses de una elección intermedia. Ahí estará la verdadera prueba. No basta con cambiar al árbitro. Hay que garantizar que el gobierno no sea también el dueño del silbato.

SACIAMORBOS

Para el registro: hace seis meses, cuando nuestro compañero reportero Jorge Monroy cuestionó a Taddei sobre los contratos, se ganó como respuesta el insulto de ella. El gesto no es sólo la patanería de una funcionaria empoderada que se sentía intocable. Es el ejemplo que cunde porque así se manda desde Palacio Nacional. Con AMLO primero, con Sheinbaum también. Es el manual de un régimen corrupto que entiende el derecho de réplica como un derecho de calumnia, un derecho de insulto. Cuando no tienen argumentos frente a las investigaciones periodísticas documentadas, optan por el insulto y la descalificación.

Esta vez no les alcanzó.

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