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SALUD MENTAL

¿Te quedas despierto 'por fin para ti'? El hábito nocturno que sabotea tu salud mental

¿Te prometes dormir temprano y terminas viendo videos, series o redes hasta la madrugada? Ese hábito tiene nombre y podría estar afectando tu descanso, tu energía y tu salud mental.

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JORGE LUIS CANDELAS 12 abr 2026 - 05:48

Te prometes que ahora sí te vas a acostar temprano. Miras la hora, apagas una luz, acomodas la almohada… y de pronto ya estás viendo videos, contestando mensajes, picando en redes o empezando una serie “nomás un ratito”. Cuando vuelves a ver el reloj, ya es tardísimo.

Si te suena familiar, no necesariamente se trata de flojera ni de simple falta de disciplina. Detrás de ese hábito hay un fenómeno al que cada vez más especialistas y sitios de salud llaman “venganza a la hora de dormir”, una conducta en la que la persona retrasa el sueño de forma intencional para recuperar un poco de tiempo personal después de un día que sintió pesado, saturado o totalmente fuera de su control.

La lógica emocional detrás de esto es sencilla y brutalmente humana: durante el día todo fue trabajo, pendientes, casa, escuela, hijos, traslados, estrés o noticias agotadoras. Entonces llega la noche y aparece una idea muy común: “ahora sí me toca a mí”. El problema es que ese pequeño acto de “recuperar el día” muchas veces termina robándole horas al descanso.

No siempre es insomnio

Aquí hay una diferencia importante. No hablamos necesariamente de alguien que quiere dormir y no puede. En muchos casos, la persona sí podría acostarse, pero decide seguir despierta porque siente que ese es el único momento realmente suyo. Sleep Foundation describe este patrón como quedarse despierto deliberadamente para disfrutar tiempo personal, incluso sabiendo que eso afectará negativamente el sueño.

Por eso este tema conecta tanto con la salud mental. A veces el desvelo no nace de la falta de sueño, sino de una mezcla de estrés, saturación mental, necesidad de compensación emocional y poca sensación de control sobre la rutina diaria.

El “premio” de la noche sale caro

En el momento parece inofensivo: unos videos, una serie, redes, memes, compras en línea o simplemente quedarse haciendo nada con el celular en la mano. Pero cuando esto se vuelve costumbre, el cuerpo termina pagando la factura.

Dormir poco o dormir mal puede traducirse en cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, cambios de humor y menor rendimiento al día siguiente. A largo plazo, la falta constante de sueño también se ha relacionado con problemas más serios para la salud física y emocional.

Y aquí se arma el círculo vicioso: como dormiste mal, al día siguiente estás más agotado, más ansioso o más drenado. Eso hace que vuelvas a sentir que mereces “desquitarte” por la noche… y otra vez te desvelas.

El celular casi siempre está metido en el problema

Aunque no es el único culpable, sí suele ser el cómplice perfecto. El teléfono convierte ese “cinco minutos más” en media hora o en dos horas sin que la persona se dé cuenta.

Además, el hábito de revisar noticias, redes o videos antes de dormir puede empeorar todavía más el descanso. La American Academy of Sleep Medicine reportó hace apenas unos días que 38 por ciento de los adultos dijo que usar el celular o la tableta antes de dormir para ver noticias y hacer doomscrolling les hace dormir peor.

O sea: no solo te acuestas tarde, sino que además llegas a la cama con la mente acelerada.

Cómo saber si te está pasando

Hay señales muy comunes:

Empiezas diciendo “solo un capítulo” o “cinco minutos en redes” y terminas acostándote mucho más tarde.

Sientes que la noche es el único momento del día en el que puedes hacer algo para ti.

Te da coraje que el día se haya ido entre obligaciones y por eso “te robas” tiempo al sueño.

Sabes que tienes sueño, pero aun así prefieres seguir despierto.

Al día siguiente amanece el arrepentimiento, el cansancio y la promesa de que “hoy sí” dormirás temprano.

No se resuelve con regaños

Decirle a alguien “pues duérmete temprano y ya” rara vez sirve. El punto no es solo acostarse antes, sino entender qué te está quitando tanto del día que sientes la necesidad de recuperarlo en la madrugada.

A veces el fondo del asunto es una rutina reventada. Otras veces es estrés acumulado, falta de espacios propios, ansiedad, cansancio emocional o una sensación constante de estar viviendo para cumplir pendientes.

Qué puede ayudar

No se trata de volverte perfecto de un día para otro, sino de romper el ciclo poco a poco.

Reservar aunque sea un espacio pequeño de tiempo personal antes de la noche puede ayudar a que tu cerebro no sienta que la única hora “libre” empieza cuando ya deberías estar dormido.

También sirve poner un límite real al uso del celular, especialmente en la última media hora o una hora antes de acostarte. Cleveland Clinic y Sleep Foundation coinciden en que bajar la exposición a pantallas y construir una rutina nocturna más estable puede favorecer un mejor descanso.

Otra clave es dejar de pensar que descansar es tiempo perdido. A veces la “venganza” de dormir tarde parece un premio, pero termina cobrándose al día siguiente en energía, humor y salud mental.

Dormir no debería ser el sacrificio de todos los días

La llamada “venganza a la hora de dormir” no suena dramática, pero retrata bastante bien una realidad moderna: personas tan saturadas que sienten que solo pueden recuperarse quitándole horas al sueño.

Y ahí está la trampa. Porque ese ratito que parece rescate, muchas veces termina convirtiéndose en otra forma de agotamiento.

Si todas las noches sientes que necesitas desvelarte para sentir que el día también fue un poco tuyo, quizá el problema no sea que no sabes dormir… sino que llevas demasiado tiempo viviendo sin espacio para ti.

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