E N los últimos meses y -de nuevo- por influencia de los medios digitales, ha reaparecido la tendencia de identificación animal entre los jóvenes, aunque no es exclusiva de ellos; se trata de los therians, personas que sienten una conexión profunda, espiritual y/o psicológica con un animal.
No se trata del afecto y cariño hacia los animales, común en la inmensa mayoría de los humanos.
Desde ahora le advierto que tampoco es una enfermedad mental y las asociaciones psiquiátricas y psicológicas que consulté no la han incluido entre las patologías que han estado apareciendo -tal vez solo las estemos identificando- en el mundo posmoderno.
En nuestro bagaje cultural, los animales son reconocidos por sus características; entre ellas las admirables, como sobrevivencia, relación con su hábitat, hasta de adaptación a entornos ecológicos difíciles.
El Canís Doméstico es un buen ejemplo: descendiente de dos ramas distintas: del lobo o el coyote, se ha transformado en "el mejor amigo del hombre" y son conocidas muchas historias de su capacidad de adaptación, fidelidad, apego y protección para con su humano. ¿Recuerda algunas mascotas?
Del antiguo Egipto, conocemos a Amón -halcón-, Anubis -chacal- o Bestel -gata-.
La antigua Grecia, con la escuela filosófica -siglo IV a II a. C.- que abogaba por una vida virtuosa y autosuficiente en estricta consonancia con la naturaleza, despreciando las convenciones sociales, la riqueza y el poder; declaraba su identificación con los usos y costumbres de los perros.
Ideada por Antístenes y encabezada por Diógenes, utilizaban la metáfora "vivir como perro", por considerarlo un animal que simboliza: independencia, franqueza y desapego de lo superfluo.
La mitología está llena de personajes que identifican humanos capaces de transformarse en animales; desde las brujas y magas, relacionadas con búhos o tecolotes; monstruos como el hombre lobo o murciélagos; sin dejar fuera a las historias del vampirismo, -también de moda-. Son creencias aún presentes entre contemporáneos.
Nosotros tenemos a nuestro Nahual, brujo que puede transformarse en animal y últimamente al chupacabras, aunque para algunos imaginativos, este animal tenga orígenes extraterrestres. Nos gustan las fiestas de disfraces.
Los therians -animal salvaje-, forman parte de un grupo de personas -comúnmente jóvenes- que buscan autoidentificarse, en ocasiones llamar la atención o por simple aburrimiento; exploran nuevas formas de diversión y hasta notoriedad entre la sociedad. Son considerados como "therians no clínicos".
Recordemos que el adolescente vive intensamente un periodo de la vida donde buscan identificación personal; además, enfrentan lo que llaman "explosión hormonal", el despertar a la sexualidad activa y el gusto preferencial del género.
En esa edad, su inquietud, les invita a encontrar su propia identidad, validación y aceptación del medio familiar/social/escolar.
En ellos, aparece el deseo natural de reconocimiento y aceptación; en algunos por sentimientos de rechazo, inseguridad personal y/o baja autovaloración personal, pueden estimularse a buscar soluciones, como parecer un animal y disfrazarse intentando asemejarse, en lo posible, a su preferido - identificación-.
Seguramente Usted conoce el apego que llegan a tener niños y jóvenes con algunos animales domésticos, pero sin llegar a la theranofilia. Incluso, en caso de las féminas, les ayudan a despertar e identificar sentimientos maternales.
Desafortunadamente, los therians, se exponen a burlas, escarnios públicos y hasta acoso. Con antecedentes predisponentes, -personales/familiares- pueden llegar a sentir ansiedad, aislamiento, depresión, hasta resentimiento.
Con nuestra falta de madurez, como sociedad, los hacemos víctimas.
La gran mayoría tiene consciente su realidad y utiliza a "su personaje animal" para encontrar el espacio propio en la relación social. Eso, al decir de muchos expertos, es temporal y pasará al capítulo de anécdotas familiares; como ejemplo: mi amado hermano Karim, ahora un profesional con mucho éxito, encarnó pollos y toros en obras infantiles. ¿Recuerda casos de hijos y hermanos, completamente sanos, comunes y normales?
Habrá que poner atención y buscar ayuda profesional cuando se pierde contacto con la realidad y la persona presenta delirio grave, creyendo firmemente que se ha convertido, físicamente, en un animal; le llaman Theriantropía clínica.
Pongamos atención cuando la persona no se percibe como humana y sus conductas llegan a ser autolesivas, daños corporales -musculo esqueléticos- o si son agresivos con terceros. La Neuroscience & Biobehavioral Reviews, dedica un espacio al tema con: "Una revisión sistemáticasobre la theriantropía clínica y una propuesta para conceptualizar el zoomorfismo como unespectro diagnóstico".
La ciencia busca explicaciones de la Cenestesiopatía, cuando el individuo experimenta sensaciones físicas erróneas, sentir que le crece pelaje o garras, con la formación del delirio: un proceso donde la mente, incapaz de descartar esas sensaciones extrañas, construye la creencia de que la transformación es real.
En México, existen agrupaciones de tales therianos no clínicos, que espero sepamos respetarlos, siempre que ellos eviten alterar la cotidianidad comunal y, aceptarlos, con su realidad personal; están buscando su propia identidad. ¿Son, sin duda, otro reflejo social?
Ydarwich@ual.mx