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Títeres y titiriteros

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Títeres y titiriteros

YAMIL DARWICH 11 jun 2026 - 07:32

La historia asienta que Décimo Junio Juvenal, poeta satírico romano -siglos I y II-, sentenció: "… desde hace tiempo -exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto-, este pueblo ha perdido su interés por la política y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin, todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo".

Los intelectuales españoles - siglos XIX y XX-, se quejaban de manera similar con el "pan y toros" para referirse a los engaños políticos para distraer al ciudadano alejándolo de la realidad.

Así, el mundial puede serles útil para retocar el repudio ciudadano manifestado en Coahuila. ¡Atienda!

Aplicando a nuestra realidad nacional, podríamos definirla como "fútbol y chismes". ¿Cuál le parece mejor?

Define la inmoralidad de muchos politiqueros, que prefieren volver la vista al lado que enfrentar su realidad y compromiso social, buscando la hilaridad como distractor.

En todos los casos, tales malandrines, reciben asesoramiento experto y ellos aceptan pronunciar frases distractoras.

A lo largo de nuestra historia, algunas han sido "eficientes destructoras", pronunciadas en situaciones de crisis, abusos de autoridad, robos, corrupción y hasta asesinatos. Desnudan el subconsciente del orador.

Hagamos un somero y limitado recorrido por algunas valiosas, otras paupérrimas:

Francisco I. Madero: enfrentando la lucha de poder entre distintos grupos: "el poder público no puede tener otro origen ni otra base que la voluntad nacional".

"En política, la línea recta es la más corta". Benito Juárez, luchando por imponer la separación entre Iglesia y estado.

Francisco Villa: "leal hasta la muerte a mis jefes y a mis compañeros, el más alto sentimiento de patriotismo guía todos mis actos". Solamente recordémoslo contra Venustiano Carranza o Felipe Ángeles.

Álvaro Obregón, al inicio de su segundo mandato como presidente de México: "Voy a ser el presidente más honesto porque solo robaré con una mano". Recuerde que era manco.

"El que se mueve no sale en la foto", pronunciada por Fidel Velázquez, líder sindical -siglo XX-, buscando detener las acciones prematuras de aspirantes a la presidencia.

"Defenderé el peso como un perro", pronunciada por José López Portillo -incluidas "lágrimas de cocodrilo"- cuando veía la grave crisis económica en que dejaba al país al término de su presidencia.

Carlos Salinas de Gortari, ante la crítica pública que le hicieran políticos de la oposición: "Ni los veo ni los oigo".

Se convirtió en símbolo de imposición de voluntad y poder contra señalamientos y acusaciones, particularmente en casos de protestas y cuestionamientos políticos.

"Haiga sido como haiga sido", error intencional, buscando la hilaridad de los oyentes, frase de Felipe Calderón, tras la elección de 2006.

En 2007, luego del sismo padecido y descendiendo el avión presidencial al aeropuerto de Oaxaca, Enrique Peña Nieto, advirtió: "estamos ya por bajar acá en Oaxaca, estamos a un minuto de aterrizar... o menos… como a 5 minutos". El error cronológico fue festejado, disminuyendo la crítica por la ineficiencia preventiva de su gobierno.

De López Obrador hay muchos ejemplos; bástenos: "yo tengo otros datos", evadiendo repuestas a señalamientos periodísticos o "no pasa nada", ante la crisis de salud por el coronavirus.

Una más, mencionada por Fernández Noroña, soez politiquero, antítesis de la definición de hombre de bien: "se las metimos doblada"; otros, refieren la autoría Ignacio Taibo II, procaz e historiador, siendo director del Fondo de Cultura Económica. Ambos, individuos inaceptables como líderes de cultura y política mexicana, instrumentos distractores contra sus connacionales.

Con la distracción buscan tres objetivos básicos: simplificar problemas complejos; desviar emocionalmente a los gobernados; polarizar, siguiendo el principio de "divide y vencerás". En ocasiones provocan indignación popular, también reciben repudio intenso.

Otro argumento distractor es el uso de acusaciones contra denunciantes, chismes y bravuconadas políticas.

De lo último, -imperdible- la guerra contra la gobernadora opositora de Chihuahua, Maru Campos.

Dice nuestra presidente: "se han metido en una mentira tras otra, es la dinámica del mentiroso, cuando cuentas una mentira, luego tienes que contar otra y luego otra más grande para tapar la primera. Yo creo que hubiera sido mejor aceptar el error, el hecho, la equivocación y, en todo caso, ver la reparación de daños que traen en un tobogán de mentiras". Acomoda aquello de "la paja en el ojo ajeno".

Lo observable es la falta de argumentación política fundamentada, algo que hemos perdido en México desde hace tiempo; se las llevaron los grandes pensadores como: Alfonso Reyes, José Vasconcelos o las plumas de Octavio Paz o Carlos Fuentes, sin dejar fuera a Salvador Novo o Carlos Mosiváis.

Sume a ideólogos como: Leopoldo Zea, -pensamiento latinoamericano; Luis Villoro -indigenismo y comunidad-; José Vasconcelos -filosofo, educador, promotor de la cultura-; Jesús Reyes Heroles -el ideólogo más importante del PRI moderno- y/o Carlos A. Madrazo: -demócrata del PRI, en los años 60-.

¿Qué piensa?

ydarwich@ual.m

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