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Todo es parte del plan de vida

Todo es parte del plan de vida

VANESSA BARDÁN PUENTE 1 nov 2026 - 13:07

A cuantas personas hemos escuchado decir: “no hables de la muerte” “que el niño no vaya al funeral” “yo no voy a velorios” “no vuelvo a casa de mis padres porque me da tristeza que ya no estén ahí”…

Lo cierto es que no todos tenemos el mismo miedo a la muerte, porque no tenemos todos la misma idea de la muerte, tenemos miedo a la idea que nos formulamos de las cosas, cada quien alimenta los monstruos que uno mismo crea.

Si estas con dolor es que no ha terminado de comprender la muerte, cuando la comprendes el dolor dura menos tiempo, el sufrimiento tiene que ver con la interpretación que haces, y eso si lo puedes cambiar, si nunca haces algo para comprender la muerte siempre te seguirá doliendo.

Cualquier forma de muerte tiene que ver con tu interpretación. Si huyes a lo que más te duele lo prolongas, deja de querer comprender, todos vamos a morir ya perder a alguien que amamos, todos vamos a experimentar alguna pérdida, si no lo observas y lo traes a la conciencia no lo superas.

Físicamente esa persona ya no está, si no lo puedes aceptar prolongas tu sufrimiento. Su tiempo fue perfecto, si sientes que te falto lidia con tu culpa, lo demás no lo puedes cambiar. Vas a morir de acuerdo al plan de vida que hiciste antes de encarnar y tu misión de vida lo cumples de acuerdo al plan perfecto, porque también elegiste como y cuando morir, honra las decisiones. Respetemos la forma en que cada uno elige irse, el momento y la forma, dejemos de pelear con el acuerdo que cada uno hizo con su alma, con la vida, descubrimos y honraremos el propósito que tiene su muerte.

Los curiosos nos preguntamos ¿a dónde vamos cuando morimos?, ¿que sigue?, ¿que se ve?, ¿quién viene por ti?, ¿qué le pasa a mi alma a mi conciencia ya mi espíritu?, ¿qué ocurre en un nivel profundo y trascendente cuando este cuerpo deja de funcionar y tengo que seguir en la evolución hacia una ruta espiritual?, ¿existe un cielo? ¿un paraíso? ¿un infierno? ¿un purgatorio? ¿En qué momento el ser se da cuenta que ha muerto? ¿Qué ocurre a nivel espiritual, vibratorio y energético con las personas que fallan? Son preguntas que todos quienes reflexionamos nos hemos hecho, temas que son una constante de indagación, exploración y descubrimiento.

Quizás sea, en el cambio de la conciencia sobre la visión de la muerte, en donde podamos sanar nuestro vínculo hacia ella, y encontrar la calma y la paz, para que llegado el momento podamos partir y ver desde a nuestros seres queridos de una manera serena y tranquila, porque cuando entendemos lo que pasa más allá, cuando hacemos la parte que nos corresponde desde aquí, para preparar y cultivar una muerte digna, entonces la muerte deja de ser esa experiencia desconocida, peligrosa, terrorífica y amenazante para convertirse en simplemente un cambio y en una transición.

Dios sabe que incluso el momento de cada encuentro es perfecto y también es perfecto cuando nuestro cuerpo físico termina, todos en el fondo sabemos que va a suceder, no sabemos cuándo ni cómo, pero sabemos que va a suceder, la interpretación que le damos a la muerte es lo que nos causa dolor.

Te dejo esta idea sencilla: Alguna vez tu moriste a ese espacio interior y tibio que era el vientre de tu madre, vivías en la oscuridad, en la temperatura perfecta, sin tener que alimentarte por tu propia boca, básicamente flotando en un océano de paz, y de pronto súbitamente apareció un tubo de luz y asomaste la cabeza y tuviste que morir a esa vida que conociste por nueve meses, tuviste que terminar esa relación en ese océano oscuro y calmado y entraste en una realidad totalmente distinta, con luces y tuviste que abrir tus ojos y morir a esa poción fetal para extenderte y estirarte, así lograste venir al mundo en una pequeña muerte.

Cuando tu tránsito hacia el otro plano se dé, ocurrirá algo muy similar, cruzarás un umbral del mundo que conoces, pero a cambio renacerás a un entorno maravilloso que es el plano superior al que todos vamos a ir, la muerte es transformación.

Es momento de que hablemos sobre la muerte desde una naturalidad absoluta y completa, no podemos seguir ocultando o tapando esta experiencia tan humana como la vida, tan natural como el crecimiento, tan constante como el cambio, es parte de lo que nosotros somos, y en la medida en que aprendemos a mirarla, a caminar con ella, a responsabilizarnos de nuestra vida, a poder nombrarla sin tapujos y sin miedos, a hablar con las personas que amamos acerca de que todos vamos a esos, para quitarle velos de misterio, de secreto, de ocultismo, que hemos recubierto socialmente.

Morir es un paso más en el proceso evolutivo, morir es aceptar un mayor nivel de amor, conciencia y transformación. Tienes todo el derecho a sufrir por ignorancia como cuando eras pequeño que sufrías por el monstruo bajo la cama, construías una idea y lo que te atormentaba era la idea, pero, más allá de tu idea de muerte, hay un ciclo de evolución continua.

A las personas que han partido solo las deja de ver por un rato, pero siguen existiendo en su esencia pura, no puedes ver a lo divino, como tampoco puedes ver el aire, nunca hemos visto 1kg de aire, pero, que no puedas ver los rayos ultravioleta, no significa que no te quemen la piel.

No limitamos la creación a 80, 90, 0 100 años, la vida continúa, así como el río no se muere, el agua encuentra una manera de seguir avanzando, el espíritu evoluciona. La gente y el cuerpo se acaban, pero el espíritu, el amor y la trascendencia permanecen, las personas que amamos siguen, no se acaba su amor cuando se acaba la forma, solo se transforma, no mueren. No lo perdiste, se transformó, sigue contigo, acompañándote, hay algo de este mundo que ha quedado de cada ser que ha existido en este plano, quienes hemos amado, siguen estando presente en su legado, si bien básicamente no están siempre ocupan un lugar en nuestro corazón.

Quien nos quiera nos tendrá por siempre, porque somos seres eternos. Nuestros seres queridos que se nos adelantaron siguen impactando, cada ser humano deja una huella, una conversación, una enseñanza, una mirada, un gesto, una historia, una manera de amar. Y esa continúa huella viajando de una vida a otra, el amor que fue verdadero siempre encuentra una manera de permanecer.

Quizás algún día podamos mirar la muerte no desde el terror, sino desde la aceptación de que forma parte del misterio de estar vivos. Porque nacer fue una transformación. Vivir es una transformación. Morir también puede serlo.

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