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Aunque el Mundial 2026 ha generado movimiento turístico y económico en México, el Tren Maya no ha registrado la afluencia que se esperaba durante el desarrollo del torneo.
El director del proyecto reconoció que, hasta ahora, la mayoría de los pasajeros han sido nacionales y no visitantes extranjeros atraídos por la Copa del Mundo, como se anticipaba en las expectativas turísticas alrededor del evento.
De acuerdo con lo señalado, muchos de los aficionados que llegaron al país por el Mundial se han concentrado en las ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde se disputan los partidos. La apuesta es que, una vez que concluyan los encuentros que varios visitantes esperan ver, algunos decidan extender su estancia y viajar hacia la península de Yucatán.
El Mundial sí mueve turismo, pero no necesariamente hacia el sureste
El Gobierno federal ha destacado que el Mundial dejará una importante derrama económica para el país. La Secretaría de Turismo estimó que junio cerraría con más de 10 millones de visitantes internacionales y una derrama superior a los mil 800 millones de dólares en el sector turístico.
Sin embargo, ese movimiento no se ha reflejado con la misma fuerza en el Tren Maya.
La situación exhibe una diferencia importante entre la llegada de turistas al país por el Mundial y su desplazamiento hacia otros destinos fuera de las sedes mundialistas. En otras palabras: que haya visitantes en México no significa, automáticamente, que estos viajen al sureste o utilicen el tren.
Las expectativas eran más altas
Desde antes del torneo, el Mundial 2026 fue presentado como una oportunidad para impulsar destinos turísticos más allá de las ciudades sede. La península de Yucatán, Cancún, Tulum, Mérida, Campeche, Palenque y zonas arqueológicas como Chichén Itzá formaban parte del atractivo que podía complementarse con el Tren Maya.
El proyecto ferroviario fue planteado como una herramienta para conectar destinos turísticos, comunidades y zonas arqueológicas del sureste mexicano. Además, en meses anteriores se promovieron paquetes turísticos que combinaban vuelos, hospedaje, recorridos y traslados en tren.
Pese a ello, el comportamiento inicial durante el Mundial no ha sido el esperado.
¿Por qué no ha repuntado?
Uno de los factores es la distancia entre las sedes mundialistas y la ruta del Tren Maya. Los partidos en México se concentran en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, mientras que el tren opera en el sureste del país, lejos de los estadios mundialistas.
También influye el tipo de viaje que realizan muchos aficionados. Algunos llegan con itinerarios cerrados, entradas específicas para partidos, reservaciones en las ciudades sede y pocos días disponibles para recorrer otros destinos.
A ello se suma un reto que el Tren Maya arrastra desde antes del Mundial: convencer tanto a turistas extranjeros como a usuarios locales de integrarlo a sus rutas de viaje. Reportes previos han señalado problemas como estaciones alejadas de algunos centros urbanos, falta de conexión eficiente con ciertos destinos y competencia con autobuses, tours privados, taxis o autos rentados.
Confían en repunte tras los partidos
Aun con la baja afluencia inicial, la expectativa del Tren Maya es que el flujo mejore conforme avance el torneo y algunos visitantes concluyan la etapa de partidos que tenían planeada.
La apuesta es que los turistas aprovechen los días posteriores para conocer la península de Yucatán y destinos del Mundo Maya, utilizando el tren como parte de sus recorridos.
Sin embargo, el arranque deja una lectura clara: el Mundial está generando turismo en México, pero el Tren Maya todavía no logra subirse de lleno a esa ola.