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OPINIÓN

Un olvido

Un olvido

CARLOS ELIZONDO 29 mar 2026 - 08:50

A los gobiernos de Morena se les olvida que el capital cuesta. No lo ponen ellos, sino quienes pagamos impuestos. Por eso nunca se preocupan de su costo cuando presentan los resultados financieros de las entidades públicas.

Este martes, el director del AIFA, el general retirado Isidoro Pastor, presumió que desde el 2024 el aeropuerto a su cargo alcanzó la rentabilidad financiera, con un saldo positivo de 447 millones de pesos. Agregó que, para 2025, "proyectan" un saldo positivo de 762 millones de pesos, cuando en marzo del 2026 las empresas ya saben sus resultados del 2025.

Como no saben de negocios (aunque de los personales parece que muchos de nuestros políticos son expertos), confunden resultados operativos con financieros. Lo que parece estar queriendo decir el general es que los ingresos por ventas de servicios son mayores a los costos operativos. Para una inversión del gobierno esto se considera un éxito, aunque el AIFA sea un fracaso en términos de conectividad: el objetivo del aeropuerto de Texcoco era mover 125 millones de personas al año; el AIFA sólo movió 7 millones en el 2025. El AICM movió 44 millones el año pasado y ya está saturado.

Las obras de los gobiernos morenistas muchas veces no logran ni utilidades operativas. En el caso del Tren Maya y los hoteles construidos en la ruta, tuvieron pérdidas operativas por 6 mil 398 millones de pesos en 2025. Tan sólo el tren tuvo pérdidas por 3 mil 579 millones de pesos.

Al gobierno le gustaba presumir que para construir el AIFA no se endeudaron. Es cierto, simplemente lo pagaron con el presupuesto federal. Hay un primer costo evidente: dejaron de hacer otras cosas por gastarse ese dinero, como comprar vacunas contra el sarampión o vigilar que no se expandiera el gusano barrenador.

Pero el capital se está pagando, aunque no lo contabilicen. En la construcción del AIFA y en subsidiar su operación se erogaron 112 mil millones de pesos y se hundieron en Texcoco obras ya efectuadas de al menos unos 185 mil millones. Un total de 297 mil millones de pesos. Aunque el gobierno no pidió prestado para eso, a lo largo del sexenio pasado la deuda neta creció de 6.87 billones de pesos en 2018 a 13.1 billones en 2024. Simplemente sacaron del cajón del presupuesto los costos del AIFA y usaron el cajón de la deuda para financiar la operación corriente del gobierno.

La tasa de rendimiento del bono mexicano a 20 años se encuentra ahora en poco más de 9.5 por ciento anual. Con esa tasa, solamente los intereses anuales que se deben pagar por los 297 mil millones son unos 28 mil millones. Los ingresos totales del AIFA al tercer trimestre del año pasado, sin descontar los gastos operativos, fueron de 2.2 mil millones de pesos.

Pero el capital, no lo olvidemos, se tiene que recuperar. Para pagar en 20 años lo gastado con la tasa de 9.5 por ciento, se tendrían que erogar al mes, por intereses y capital, cerca de 2.75 mil millones de pesos, tal como lo hace cualquier individuo con su hipoteca. Los intereses totales que se pagarían por ese préstamo ascienden a 365 mil millones de pesos. Eso cuesta el capital.

Olvidar el costo del capital lleva a un gobierno a que invierta en proyectos en los cuales ese tema no importa. Se podrá decir que lo relevante es el beneficio social, pero ni ese se logra. Los cerca de 7 mil pasajeros, en promedio diario, que tomaron el Tren Maya el año pasado caben en unos 116 autobuses.

Como se les olvida que el capital no sólo se tiene que recuperar, sino que hay que ganar más de lo que se recibiría invirtiéndolo en Cetes, al gobierno le cuesta trabajo entender por qué el empresario no invierte más. Los gobiernos que saben de negocios por eso hacen todo lo posible para facilitarles la inversión.

A los empresarios no se les olvida que el capital cuesta. Es suyo; no lo quieren perder. Con un gobierno que no entiende o, peor aún, desconfía de ellos, la inversión real es menor a la potencial. Por eso la economía está estancada.

ÁTICO

La 4T confunde resultados operativos con financieros; olvidan que el capital cuesta, pero aun así, se tiene que pagar.

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