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Un PRI despechado y urgido

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Un PRI despechado y urgido

VÍCTOR MONTENEGRO 9 mar 2026 - 04:04

Los políticos mexicanos no tienen memoria corta, solo le hacen al desentendido. El Partido Revolucionario Institucional se despeña hacia el precipicio, aunque ningún priista lo quiera reconocer. Hoy, cada vez menos quieren verse involucrados con el tricolor por el descrédito de este instituto político, secuestrado por Alejandro Moreno Cárdenas.

Tanto lo sabe la militancia como el mismo "Alito". Su reciente súplica -disfrazada de firmeza y liderazgo- en construir una nueva alianza opositora con el PAN y Movimiento Ciudadano, pone más en evidencia una necesidad urgente que una estrategia sólida rumbo a los procesos electorales de 2027, 2028 y 2030.

Los números explican buena parte de esta rogativa. Tras las elecciones federales de 2024, el PRI sufrió una caída significativa en su votación nacional, bajando del 17.73 al 11.13 por ciento, lo que dejó al tricolor en una posición mucho más frágil que en procesos electorales anteriores. En ese contexto, insistir en un bloque opositor es una cuestión de supervivencia partidista.

En Acción Nacional no están dispuestos a seguir ese camino. El dirigente panista, Jorge Romero, ha sido muy determinante en señalar que su partido busca recuperar identidad y votos con su propia marca. La apuesta, según su lectura, es que competir solos podría resultar más rentable electoralmente que seguir cargando con el desgaste político del PRI.

Desde la trinchera naranja, la postura de MC es incluso más contundente. Jorge Álvarez Máynez también descarta cualquier posibilidad de alianza con el Revolucionario Institucional, subrayando que su proyecto político busca diferenciarse tanto del actual gobierno, como de los partidos tradicionales que gobernaron en el pasado.

El contraste se vuelve particularmente interesante cuando se observa lo que ocurre en los dos únicos estados que actualmente gobierna el PRI en alianza con el PAN: Durango y Coahuila. En ambos casos, la coalición opera bajo una dinámica en la que el tricolor mantiene control absoluto de la estructura política y administrativa, mientras el PAN está sometido y sobajado. Esa relación desigual no ha pasado desapercibida dentro del panismo. Algunos grupos consideran que su partido ha mostrado una postura demasiado complaciente frente al priismo local y al gobernador Esteban Villegas, lo que ha generado incomodidad entre militantes que preferirían recuperar una identidad más clara y competitiva.

En Durango, el mensaje dictado desde el Bicentenario sigue siendo el de defender la alianza a toda costa. Tanto las dirigencias partidistas como el mandatario estatal, insisten en la necesidad de mantener algún tipo de acuerdo electoral rumbo a los próximos procesos, respondiendo más a una lógica pragmática para conservar el poder a como dé lugar.

El caso es que el PRI a nivel nacional es un partido que intenta mostrarse fuerte, mientras insiste en alianzas que sus potenciales socios ya no quieren. Un dirigente que critica con dureza a un aliado y le pide continuar con el mismo proyecto solo exhibe su desesperación. En política, cuando un partido insiste tanto en la unidad, muchas veces lo que realmente está confesando es su propia debilidad.

EN LA BALANZA.- La presencia de Esteban Villegas en la sesión solemne del Consejo Político Nacional del PRI en la Ciudad de México, no pasó desapercibida. Más allá de su filiación partidista, la asistencia a un acto político en día hábil abre la discusión sobre las prioridades de un gobernador, una responsabilidad que no se ejerce por horarios ni por conveniencia política. El contraste resulta inevitable con el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, quien declinó acudir precisamente por cumplir con su agenda de trabajo. La política no se define por discursos, sino por los hechos: mientras uno acudía a un evento partidista, el otro estaba gobernando.

X: @Vic_Montenegro

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