¿Y si no estamos solos?
En 1982, cuando se estrenó E.T., hablar de extraterrestres era casi un tema de películas y novelas. La mayoría pensaba que era ciencia ficción, una fantasía para entretenernos contando historias frente a una fogata, esto sonaba a una posibilidad muy lejana.
Más de cuarenta años después, el tema ha pasado de las salas de cine a los congresos, las universidades y las agencias espaciales, hoy se habla con mayor seriedad de los fenómenos aéreos no identificados y de la posibilidad de que exista vida en otros lugares del universo.
¡Steven Spielberg ya nos lo había insinuado en sus películas! ¡Jaime Maussan lo dijo durante años y nadie le creyó! ¡Hasta la NASA ha reconocido que hay fenómenos aéreos que todavía no puede explicar! ¿Y el Vaticano? Silencio... Bueno... ese siempre ha sabido guardar muy bien sus secretos.
Llevamos décadas imaginando el gran momento. Películas, documentales, teorías conspirativas y fotografías borrosas. Todos esperamos el gran encuentro.
Pero imaginemos por un momento qué sucede mañana. Una enorme nave aparece sobre la Tierra. Los gobiernos convocan una reunión de emergencia. Los científicos contienen la respiración. Los periodistas transmiten en vivo. Y, finalmente, descienden los visitantes, la enorme compuerta de la nave se abre lentamente. Un haz de luz ilumina el suelo y, entre un silencio absoluto, aparecen unas figuras altas y esbeltas. Su piel parece cambiar de tonalidad como si reflejara las estrellas; sus ojos son grandes, profundos y serenos, más curiosos que amenazantes. Caminan con una calma desconcertante, sin armas, sin gestos de superioridad, se detienen unos segundos, observando el planeta que durante tanto tiempo contemplaron desde la distancia. Miran los árboles, las montañas, el cielo... y después nos miran a nosotros. Toda la humanidad guarda silencio…
Así que ustedes son los famosos seres inteligentes de la Tierra… Y, por primera vez en la historia de la humanidad... los nerviosos somos nosotros. Uno de ellos da un paso al frente y hace la pregunta que cambiará nuestra historia: ¿Cómo lograron destruir un planeta tan hermoso en tan poco tiempo? Silencio absoluto... Nadie sabe qué responder.
Otro extraterrestre observa nuestro planeta y comenta: Vemos que producen alimentos suficientes para todos... ¿por qué aún hay personas con hambre? Silencio otra vez…
Después revisan nuestras estadísticas. ¿Es cierto que pasan horas viendo videos de gatos y luego dicen que no tienen tiempo para hacer ejercicio? Silencio incómodo...
Siguen investigando. ¿También es verdad que tienen un aparato capaz de hablar con cualquier persona del mundo y lo usan principalmente para discutir en redes sociales? Más silencio...
Entonces encuentran algo fascinante que hasta risa les provoca. Descubren que los seres humanos pagan un gimnasio para caminar en una banda, mientras dejan el automóvil justo en la puerta para no caminar veinte metros. No entienden nada. Se miran entre ellos confundidos. ¡Vaya! ¡Vaya! Qué especie tan interesante... Comen demasiado. Duermen poco. Se estresan todo el día. Y después buscan una pastilla para solucionar lo que construyeron con sus propios hábitos.
Finalmente, antes de regresar a su planeta, nos darán un mensaje: Recorrimos millones de años luz pensando que encontraríamos una civilización muy avanzada. Y sí... Construyeron satélites, inteligencia artificial y naves espaciales. Solo les falta aprender algo muy sencillo: Cuidarse unos a otros... y cuidar de ustedes mismos. Entonces la nave desaparece y millones de personas comentan el acontecimiento histórico en redes sociales.
Si algún día llegan visitantes de otro mundo, probablemente no les impresionarán nuestros edificios, nuestros teléfonos o nuestra inteligencia artificial. Lo que realmente observarán será cómo nos tratamos unos a otros. Nos obsesiona encontrar vida inteligente fuera de la Tierra, mientras todavía nos cuesta practicar la inteligencia más importante: cuidar nuestra salud y respetar la vida. Puede que un día descubramos que no estamos solos en el universo, pero antes de salir a conocer otros mundos, sería buena idea aprender a cuidar el nuestro
Quizá Steven Spielberg no intentó predecir el futuro, pero sí logró despertar una pregunta que seguimos haciéndonos hasta hoy: ¿y si no estamos solos?