¿Ya no creemos en la democracia?
Las encuestas dicen mucho de nosotros, y cuando estas se han llevado durante periodos largos de tiempo, también nos permiten ver cómo ha ido evolucionando una opinión. En lo personal, siempre me ha gustado analizar el Latinobarómetro que, desde 1995, de una forma muy sintética, brinda un panorama general sobre cómo la ciudadanía percibe que se está comportando la democracia y sus instituciones; además, permite compararnos entre países.
Y justamente esta semana tuvimos una nueva edición, que implicó 19,207 entrevistas cara a cara, en 17 países; en México se entrevistaron a 1,200 personas y, por supuesto, hay hallazgos muy interesantes. Por ejemplo, la mayoría de los latinoamericanos considera que sin elecciones no puede haber democracia; sin embargo, 3 de cada 4 no se sienten representados por su Congreso; acudir a las urnas no basta, cuando después no nos sentimos escuchados por las personas electas.
Los datos de México tienen varias interpretaciones; por ejemplo, aunque el apoyo a la democracia alcanza 45% y está por debajo del promedio regional, la confianza en la Autoridad Electoral llega a 53%, frente al 34% latinoamericano; es decir, no apoyamos tanto a la democracia, pero sí confiamos en el INE. Además, sigue presente la desconfianza en otras instituciones; por ejemplo, el Congreso solo obtiene 29%, la policía 26% y los partidos políticos 18%.
La evaluación de México como país no es mala, ya que el 35% considera que ha hecho mucho o algo por ellos y sus familias durante los últimos tres años, la tercera proporción más alta, compartida con Costa Rica; y en la eficiencia estatal, México obtiene cinco sobre diez, empatando el tercer lugar con República Dominicana.
Por el otro lado, si volteamos a la seguridad, un 88% de los encuestados atribuye mucho o bastante poder al crimen organizado, la quinta proporción más alta de Latinoamérica. Además, 39% considera que se está perdiendo la batalla contra el narcotráfico y el crimen organizado, mientras 38% piensa que no se le puede ganar.
Frente al exterior, México es el país que peor evalúa a Donald Trump: le asigna 2.8 sobre diez; un 79% desaprueba su conducción de los asuntos internacionales, el porcentaje más alto de la región. A pesar de esto, un 47% mantiene una opinión favorable de Estados Unidos como país.
Por supuesto que apoyar la democracia, estar satisfecho con su funcionamiento y aprobar a un gobierno no es lo mismo, ya que una persona puede defender las elecciones y cuestionar los resultados de una administración. Si volteamos a ver a El Salvador, el 75% considera que se está ganando la batalla contra el narcotráfico y el crimen organizado; el promedio latinoamericano apenas alcanza 18%; además, el 79% cree que su país va en la dirección correcta.
Todos estos contrastes dejan una pregunta sobre lo que esperamos de nuestras instituciones; por supuesto que la seguridad y los resultados de un gobierno importan, pero también la posibilidad de exigir cuentas y cambiar a quienes gobiernan. Si la representación no convence y el crimen conserva tanto poder, ¿qué tendría que cambiar para que la democracia vuelva a sentirse cercana?
X: @omarortegasoria