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Diálogo

YAMIL DARWICH, , actualizada 07:47 🕚
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El pasado primero de julio, me esforcé escuchando el informe semestral de nuestro presidente; quiero comprender qué pasa con nuestro México, porque de verdad "yo tengo otros datos" y lo único que puedo esclarecer es la existencia de un torbellino de información/desinformación cruzada, aplicando lo enunciado por Goebbels: "una mentira repetida mil veces se transforma en verdad".

La manipulación a través de algunos medios, da la oportunidad para confundir y adoctrinar a las personas, confrontando estadísticas y sucesos diversos; ante todo: tergiversar mentiras en verdades.

Días posteriores al informe, durante una mañanera, participó el periodista Jorge Ramos, confrontando al presidente y éste, de nuevo, encontró la salida airosa con la ya trillada frase: "yo tengo otros datos".

Sin embargo, consultando y comparando datos duros, podemos vislumbrar la posible verdad.

No deje de lado la observación de nuestra microeconomía, mídala con la caída de su capacidad económica para adquirir alimentos, ropa, servicios públicos diferentes y el costo de los combustibles, porque así administramos nuestra realidad tratando de cubrir las necesidades. Sus compras no mienten.

Siendo así, comparando esos parámetros de medición, entre los mexicanos enterados se genera el estado de enojo al sentirse desairados y burlados. Más allá de los simples datos escuchados y luego leídos en los periódicos, ofende el intento de engaño y duele más, al comprender que están ejerciendo "violencia con abuso intelectual" entre aquellos que no pueden definir por juicio propio.

Comprendo porqué ningún personaje público hace declaraciones que les comprometen, aunque esperaría que expusieran sus ideas con "inteligente honestidad"; debemos exigir al declarante que informe, nos diga verdades, incluidas fallas y explicaciones de sus razones. ¿Utopía?

En cualquier caso, es inaceptable la mentira descarada, que se sabe como tal y se sostiene apoyándose en el control del sistema político social, monopolizando la fuerza física. Duele escuchar discursos altamente tergiversados, comprendiendo que son orientados a confundir y convencer abusivamente a los que poco saben.

Negar el incremento del costo de la vida diaria y el encarecimiento del consumo básico de la familia es altamente malicioso; intentar confundir el alza del precio de los combustibles: descarado desenfado; negar la falta de medicamentos para los enfermos crónicos y menores cancerosos: inaceptable; y, entre todo, pretender menospreciar la inseguridad, por la falta de capacidad para cuidarnos: sospechosamente irresponsable.

Es claro que, durante los primeros años del populismo en México, han mostrado incapacidad para llevarnos al buen destino; no estar preparados y carecer de experiencia para gobernar; hasta exhibir las actitudes ignorantes de muchos de ellos. Lo que más agravia es su desenfadado cinismo.

Bien dicen: "no es lo mismo ser oposición a administrar el poder".

También es desconcertante escuchar discursos demagógicos que incluyen palabras tales como democracia, justicia, igualdad, defensa de los débiles, etc. y, en contrario, conocer datos comparativos que contravienen sus declaraciones, creando dolor psíquico en quienes entienden y falsas esperanzas en los que ignoran.

Con el paso de los años hemos ido aprendiendo a identificar las informaciones y las desinformaciones y entre toda confusión, el manejo del ya desgastado método de la distracción que resulta ineficiente al intentar ocultar la realidad.

Posponer la falta de respuestas efectivas a los problemas nacionales ya no aporta el beneficio de las declaraciones con promesas; escuchar que "se actuará con toda la firmeza", "se investigará a fondo" y otras frases trilladas como "caiga quien caiga", han perdido todo valor canjeable por tiempo. El ciudadano consciente sabe que no tienen valor de verdad o representan interés en aplicar acciones efectivas.

Luego de conocer información sobre el mal desempeño los gobernantes; la desgracia y muertes en la línea 12 del metro; las repetidas balaceras contra personas ajenas a todo acto de narcotráfico, se ha desgastado la confianza y fe esperanzadora del ansiado y efectivo ataque a la corrupción, la inseguridad social y cuidados de nuestros dineros para la inversión pública.

En años anteriores, la estrategia de "la consulta popular'' llegó a generar expectativas; hoy día, oír sobre encuestas para responsabilizar a ex presidentes es contraproducente, generando enojo, sin ganar el pretendido tiempo para hacernos olvidar.

Inaceptable cambiar los términos de ejercicio de poder y libertad expresados en las leyes mexicanas; no se puede cambiar lo promulgado con opiniones compradas de algunos, así de simple.

Entre tanto, seguimos navegando en un mundo global en el que al parecer no tenemos un rumbo claro; es de temerse verificar que vamos en contracorriente del orden económico y comercial del mundo posmoderno; todo pareciera orientar a la tentación de ejercer poder para aprovecharlo en el beneficio ideológico y/o particular, sobreponiéndolo a toda costa sobre el bienestar de todos.

Sigue corriendo el tiempo, incrementándose el desgaste económico del país y debilitándose nuestra incipiente democracia. Ojalá podamos reaccionar a tiempo y no pierda de vista los cubanos sufriendo represión.

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