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La bendita experiencia de haberte amado

CARIÑOTERAPIA

VANESSA BARDÁN PUENTE, , actualizada 09:59 🕚
La bendita experiencia de haberte amado

La vía más sanadora para encarar una separación tiene como meta restaurar el amor y el reconocimiento de lo amado en su momento, de lo que si fue posible, aunque la relación ya haya terminado, aunque los caminos de ambos ya estén separados, hay que reconocer el amor que sí hubo, reconocer las cosas que, si amé, honrarlas y darles un lugar en tu vida.

En el camino de la separación uno aprende muchas cosas, por ejemplo, que todo cambia, que no hay ni buenos ni malos, si no personas que viven esta deliciosa experiencia llamada vida. Cuando no aprendes de lo vivido, quieres cobrar facturas, te pierdes en lugar de ganar.

La pérdida nos obliga a reconocer límites y heridas y nos lleva a aprender a rendirnos ante lo que es muy difícil sostener, hay cosas en las que no tienes poder ni control, nadie está obligado a lo imposible, eso te lleva a sumir tu condición humana y frágil, en algún momento todos somos corazones heridos, encontrar al otro es descubrirlo no construirlo, nadie puede tener todas sus ramas bien, algunas de las ramas de nuestro árbol se van a romper o están rotas, pero esa tu perfección.

Elige no quedarte en la desgracia, ni huyas del viaje interior necesario para crecer, solamente tu actitud tiene el poder para hacerte desdichado y hacerles la vida amarga a los otros, elige cambiar los pensamientos que te causan dolor, pues la realidad es que son tus propios pensamientos los que te hacen más daño.

La pérdida de perder a un ser querido no dista mucho del dolor de cuando una relación termina, es un dolor profundo muy parecido. Morir para nacer, soltar para recibir, dejar ir para dejar venir. Cambia el chip, ¡bien por ti! por darte la oportunidad de vivir esta peligrosa experiencia llamada vida, ahora puedes ver claramente las heridas expuestas, las de tu infancia y ese es tu momento para sanar y aprovecharlo, tienes que capitalizar el aprendizaje.

No se trata de retener, cuando alguien ya no quiere estar ya no quiere estar punto. Debemos intentar que las separaciones como todas las perdidas sean lo más constructivas posibles, para que al final podamos ganar. Ya es hora de soltar apegos, cambiar tu voz tremola, tu figura desalineada y aspecto zarrapastroso, el ojo aguado y tu postura encorvada, con lo que te has identificado y cobijado durante ya no sé cuánto tiempo.

Evita atribuirte todas las contrariedades denigrándote, destruyendo tu autoestima, que por que si gorda, que, si hubiera, evita el empequeñecimiento, críticas, juicio y culpas, no te denigres ante una perdida, más bien pregúntate ¿que necesito aprender de esto? ¿que necesito mejorar para que esto no se repita? no toda la culpa es del otro, en algunas cosas fuiste cómplice, asume tu participación para que esto ocurriera.

Una relación mal lograda solamente será curativa cuando humildemente aceptes que así fue como paso, no te instales en la queja ni en la victimes, ni justifiques tu vida a través del sufrimiento, evita el juego de autoderrota.

Acaba con tu obsesión neurótica de querer que las cosas hubieran sido de otra manera, aprende y agradece, sin una despedida es complicado estar listo para una bienvenida. Todo está para que lo disfrutemos, nada ni nadie te pertenece, la vida te lo presta un ratito.

Una buena separación se logra cuando los compañeros se dicen mutuamente: te quise mucho, todo lo que te di te lo di con ganas, gracias por lo que me diste, por aquello que entre nosotros fue mal yo asumo mi parte de responsabilidad y dejo la tuya contigo, te llevo siempre en mi corazón, estas libre y estoy libre.

Tomando con amor aquello que nos aportaron las parejas que tuvimos en el pasado, podemos aportar el aprendizaje a la siguiente relación, si no es así, existirá dificultad para unirse de nuevo a otra relación, es decir, la despedida se logra cuando tomo todo lo que una persona me da con gratitud.

Los finales se convierten en nuevos comienzos, así que, si quieres un mejor comienzo de vida, entonces el final es la mejor forma, dejar ir con amor, honrando nuestra historia, la despedida es la huella de mármol que dejamos acerca de quien realmente somos. Ritualizar un fin de ciclo, ayuda, pero el cierre es dentro del corazón y eso sucede poco a poco y en etapas con idas y venidas, todo el proceso de suelte es una gran etapa de crecimiento, maduración y pláticas con uno mismo.

El desapego no significa que no deba poseer nada, sino que no deba dejar que nada te posea a ti, es la capacidad de decirle a tu amor hasta pronto, disfruta tu viaje, ya sea a la tienda a comprar una cajetilla de cigarros o tu final en esta vida hasta el cielo, yo sé que hay aun muchos viajes para ti y que no puedo acompañarte, disfrútalo, se feliz sin mí, iría contigo si pudiera, pero yo tengo que permanecer aquí, llegara el día cuando me una a ti y nos reunamos de nuevo, mientras tanto te doy mi corazón para que lo guardes y un beso de despedida.

Hasta pronto, prometo dejarte ir con mi bendición, no te impediré hacer tus viajes, me perteneciste por un tiempo, en realidad siempre no es mejor que un tiempo. Te doy mi amor para que lo lleves contigo, no como un recuerdo sino como un regalo, tú me diste mucho aquí y ahora te doy tu libertad, aquí, aquí esta.

Y aun así siendo una piltrafa llorona puedes ser feliz, si las dos cosas a la vez.

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