Mientras aprendió, Guillermo nunca quitó el dedo del renglón en su afán por hacer realidad la meta olímpica. Y para ello debió derribar obstáculos y lesiones, porque vio como dos Juegos Olímpicos (Sidney y Atenas) pasaron frente a sus narices.“De igual forma, llegar a Beijing me costó mucho tiempo, esfuerzo y sacrificio. Por eso valoro mucha mi carrera deportiva, pues nada se me ha dado fácil. Sinceramente, la enseñanza filosófica la aprendí de Bruce Lee, quien me enseñó a nunca bajar la guardia en tus deseos y a insistir en la meta”, remarcó con firmeza.
Mientras aprendió, Guillermo nunca quitó el dedo del renglón en su afán por hacer realidad la meta olímpica. Y para ello debió derribar obstáculos y lesiones, porque vio como dos Juegos Olímpicos (Sidney y Atenas) pasaron frente a sus narices.“De igual forma, llegar a Beijing me costó mucho tiempo, esfuerzo y sacrificio. Por eso valoro mucha mi carrera deportiva, pues nada se me ha dado fácil. Sinceramente, la enseñanza filosófica la aprendí de Bruce Lee, quien me enseñó a nunca bajar la guardia en tus deseos y a insistir en la meta”, remarcó con firmeza.Beijing, China.- Después de sufrir y esforzarse por vencer, alzó los puños en señal de victoria, mientras en el pabellón se escuchó una sonora ovación apoyada por los locales y algunos cuantos ruidosos mexicanos esparcidos en toda la grada. EFE. 20 de Agosto de 2008.
publicada el 20 de agosto de 2008