Después de una misa de casi tres horas, Benedicto oró frente al ataúd de Juan Pablo dentro de la Basílica de San Pedro, que permanecería abierto durante la noche y todo el tiempo necesario para que pasen las multitudes de fieles que quieren rendirle homenaje.
Después de una misa de casi tres horas, Benedicto oró frente al ataúd de Juan Pablo dentro de la Basílica de San Pedro, que permanecería abierto durante la noche y todo el tiempo necesario para que pasen las multitudes de fieles que quieren rendirle homenaje.
publicada el 01 de mayo de 2011