Vencido y apaleado, Tyson quedó sentado indefenso en un rincón con el rostro sangrante. El otrora temido ogro del boxeo tenía la mirada perdida en el vacío.
Vencido y apaleado, Tyson quedó sentado indefenso en un rincón con el rostro sangrante. El otrora temido ogro del boxeo tenía la mirada perdida en el vacío.El desenlace fue brutal y repentino como en muchas de las peleas de Mike Tyson. Primero fue una andanada de golpes devastadores y después la caída de un boxeador ensangrentado sobre la lona. Lo más sorprendente fue que el derrotado fue el mismo Tyson.
publicada el 31 de julio de 2004