En la cabecera de Cuencamé la gente se volcó para darles la bienvenida, adornaron la entrada y los recibieron con alimentos y agua de sabores para refrescar su viaje.
En la cabecera de Cuencamé la gente se volcó para darles la bienvenida, adornaron la entrada y los recibieron con alimentos y agua de sabores para refrescar su viaje.Caravana de peregrinos salieron desde el Cañon de Jimulco hasta el Templo de San Antonio de Padua en Cuencamé para dar gracias al 'Señor de Mapimí'.
Autor: EL SIGLO DE DURANGO, publicada el 05 de agosto de 2015