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¿Aumentarán las acciones militares de EUA en Latinoamérica?

El reporte Oppenheimer

ANDR?S OPPENHEIMER 18 ago 2026 - 04:03

Estados Unidos está subiendo la presión para que los países latinoamericanos acepten realizar operaciones militares conjuntas contra los narcos. Pero es muy probable que los ataques contra los cárteles terminen siendo un show para la tribuna - con videos que parecerán una secuela de la película "Delta Force" - más que una estrategia efectiva.

En una reunión con ministros de defensa y generales de 18 países de la región en Panamá el 12 de agosto, el secretario de defensa Pete Hegseth anunció que Estados Unidos intensificará sus operaciones militares conjuntas con los países aliados que las autoricen.

Hegseth dijo que el nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ya pidió realizar acciones militares conjuntas, que el gobierno anterior no había permitido.

Trump ha venido escalando su ofensiva para usar la fuerza militar de Estados Unidos contra los cárteles en la región. El gobierno de Trump ha bombardeado más de 65 lanchas de presuntos narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, dejando al menos 221 muertos, a pesar de las críticas de que se estaría ejecutando a personas sin juicio previo.

El 8 de enero, pocos días después de la captura del exdictador venezolano Nicolás Maduro, Trump dijo que Estados Unidos comenzará a "atacar por tierra a los cárteles".

En 7 de marzo, Trump presidió en Miami la primera cumbre del "Escudo de las Américas", la alianza regional que creó para combatir a los cárteles, frenar la inmigración ilegal y reducir la influencia china. Ese mismo mes, Ecuador y Estados Unidos iniciaron operaciones militares conjuntas.

La semana pasada, el Comando Sur anunció la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental para coordinar la ofensiva. La alianza del "Escudo de las Américas" ya incluye a países como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Perú y varias naciones del Caribe.

El gran ausente, por supuesto, es México, la principal puerta de entrada de la droga en Estados Unidos.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que México acepta la cooperación en inteligencia y entrenamiento, pero no la presencia directa de tropas estadounidenses en su territorio. Brasil, que tampoco es parte del "Escudo de las Américas", ha adoptado una postura parecida.

Aunque en teoría las operaciones militares conjuntas podrían ayudar a combatir el narcotráfico, la mayoría de los expertos dudan de que la estrategia actual vaya a funcionar.

Lo más probable es que una estrategia puramente militar - sin otras medidas como fortalecer los sistemas de justicia para combatir la corrupción- solo logre empujar a los capos de los cárteles de un país a otro.

Rebecca Bill Chávez, presidenta del centro de estudios Diálogo Interamericano y exalta funcionaria del Pentágono, me dijo que "la fuerza militar puede ser una herramienta importante, pero no es una estrategia de seguridad por sí misma".

Agregó que "puedes matar a un capo del narcotráfico y destruir un laboratorio de drogas, pero esas son victorias tácticas: no terminan con la corrupción, ni con la impunidad ni con el mal funcionamiento de las instituciones de justicia".

Efectivamente, para reducir el narcotráfico hace falta - además programas de prevención en Estados Unidos y otros países consumidores - fortalecer la justicia, depurar a las policías locales y promover cultivos alternativos. Se necesita lo que los expertos llaman una estrategia integral.

Lamentablemente, el gobierno de Trump está apostando casi todo a bombardear lanchas y laboratorios de drogas, mientras recorta la ayuda externa para entrenar a jueces y policías, y desarrollar cultivos lícitos.

El cierre de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) ordenado por Trump el año pasado liquidó varios de estos programas, aunque algunos fueron transferidos al Departamento de Estado.

Jeremiah A. Carew, un exalto funcionario de USAID en Colombia, escribió recientemente en la revista Foreign Affairs que los programas de la agencia ayudaban a "reducir sustancialmente el cultivo de coca y son una mejor solución que bombardear lanchas de presuntos traficantes". Agregó que, a un año del cierre de USAID, "está llegando más cocaína a Estados Unidos que antes".

Tal como ha ocurrido con los videos de las lanchas destruidas en alta mar, probablemente pronto veremos imágenes de laboratorios bombardeados en la selva, al mejor estilo de las películas de Hollywood. Quizás creen la ilusión de un combate eficaz contra las drogas, pero sin una estrategia más amplia, todo esto no pasará de ser un show.

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