Foto: El Siglo de Durango
El rugido con el que Caliente de Durango amarró su boleto a la postemporada de la Liga Mexicana de Béisbol rompió una espera de 48 años. La novena rojinegra devolvió a la capital al mapa estelar de la pelota profesional, sepultando una sequía arrastrada desde 1978, cuando los Alacranes disputaron su último playoff. Para comprender la magnitud de esa ausencia, basta revisar la fisonomía de un mundo lejano donde el deporte, la política y la cultura popular vivían transformaciones irreversibles.
La Albiceleste conseguía su primera Copa del Mundo
En el terreno deportivo, aquel 1978 coronó pasajes memorables. En la Primera División mexicana, los Tigres de la UANL alzaron su primer título de liga tras superar 3-1 global a los Pumas de la UNAM. En Europa, el Liverpool conquistó la Copa de Campeones al derrotar 1-0 al Club Brujas en Wembley, mientras la Selección de Argentina bordaba su primera estrella mundialista venciendo 3-1 a Países Bajos en el Monumental.
Fuera de las canchas, la geopolítica atestiguaba momentos vertiginosos. El Vaticano vivió el célebre Año de los Tres Papas, una sucesión papal tras las muertes consecutivas de Pablo VI y Juan Pablo I en solo 54 días, culminando con la elección del cardenal polaco Karol Wojtyła como Juan Pablo II. Paralelamente, Jimmy Carter encabezaba los Acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel en plena Guerra Fría.
La industria fílmica vivía un gran momento
El entretenimiento también experimentaba su propia revolución. En la quincuagésima entrega de los Óscar, la cinta Annie Hall de Woody Allen sorprendió al arrebatarle el galardón de Mejor Película a Star Wars de George Lucas. Al mismo tiempo, la taquilla internacional colapsaba con el estreno de Grease, protagonizada por John Travolta y Olivia Newton-John, mientras Christopher Reeve encarnaba por primera vez a Superman.
La música y los videojuegos hacían acto de presencia
La radio retumbaba al ritmo de la música disco con los Bee Gees y la banda sonora de Saturday Night Fever, mientras el rock presenciaba el demoledor debut del álbum homónimo de Van Halen. En el ámbito tecnológico, la compañía Taito lanzaba al mercado el legendario videojuego Space Invaders, desatando una efervescencia masiva en las salas de maquinitas arcade y sentando las bases del entretenimiento interactivo.
Han transcurrido casi cinco décadas entre papas, hitos cinematográficos, debuts musicales y coronaciones en el balompié para que Durango recupere su fiesta beisbolera. Aquella gesta de los Alacranes deja de ser un recuerdo añejo para convertirse en la antorcha de Caliente de Durango, dispuesta a escribir una nueva página dorada ante una afición que jamás dejó de esperar.