Foto: Estudio 209
La tradición de la Quema de Judas, arraigada en distintas regiones de México desde la época virreinal, sirve como punto de partida para DIABLITOS, una exposición colectiva que busca reactivar el diálogo entre símbolos populares y prácticas artísticas contemporáneas. Organizada por Elihu Rodríguez, Soledad Cáceres, Michel Gallegos y Edmundo Núñez, integrantes del colectivo artístico Estudio 209, la muestra propone mirar de nuevo una figura que, aunque asociada al mal, la traición o lo prohibido, también revela mucho de la manera en que una sociedad construye sus propios miedos y arquetipos.
La exposición se inaugura el 4 de abril en el Museo Francisco Villa, fecha que coincide con el Sábado de Gloria, día en que tradicionalmente se queman figuras de Judas elaboradas en cartonería y cargadas de pirotecnia. Esta coincidencia no es casual, ya que los organizadores buscan conectar el ritual popular con una lectura contemporánea que permita cuestionar cómo estos símbolos han funcionado históricamente como formas de catarsis colectiva. Más que reproducir una tradición, DIABLITOS invita a pensar en lo que la sociedad decide señalar como “mal” y en cómo esas ideas terminan representándose en imágenes profundamente humanas.
Choque de ideas, miradas artísticas
La convocatoria, abierta a artistas locales y de otras ciudades como Torreón, Querétaro y el Estado de México, espera reunir al menos 40 participantes. Este cruce de miradas es uno de los ejes centrales del proyecto: generar puentes creativos y abrir conversaciones entre distintas escenas artísticas. Para los organizadores, el intercambio de perspectivas se plantea como una herramienta fundamental para cuestionar las nociones de identidad, cultura y comunidad.
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En ese sentido, la figura del diablito funciona como un dispositivo simbólico que permite explorar temas como la sátira, la crítica social y la reinterpretación de arquetipos. Desde representaciones humorísticas hasta lecturas más introspectivas, la exposición busca mostrar la amplitud de posibilidades que ofrece un símbolo tan arraigado en el imaginario colectivo mexicano.
Reflexión y catarsis
La experiencia del público, anticipan los organizadores, será tan diversa como las obras mismas. Así como la Quema de Judas combina fiesta, ruido y celebración con un trasfondo de purificación simbólica, DIABLITOS aspira a abrir un espacio donde convivan lo festivo, lo incómodo y lo reflexivo. El objetivo no es hablar del mal, sino de aquello que una sociedad decide convertir en su representación.
Con esta exposición, Estudio 209 y sus colaboradores apuestan por fortalecer el diálogo artístico en Durango y, al mismo tiempo, conectar con otras comunidades creativas del país. DIABLITOS se presenta como un ejercicio de reinterpretación cultural que invita a mirar de frente los símbolos colectivos y a cuestionar lo que revelan sobre la sociedad.
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