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Durango: un mes de operativos y una crisis política sin resolver

Contrapesos

V?CTOR MONTENEGRO 15 jul 2026 - 04:03

Mientras las fuerzas federales acumulan resultados visibles en el combate al crimen organizado en Durango, el gobierno estatal continúa atrapado en una crisis política que no ha conseguido cerrar. Después de treinta y cinco días, ambos procesos siguen desarrollándose de manera simultánea, alimentando una percepción pública que difícilmente puede ignorarse.

El pasado 10 de junio arribaron a Durango cerca de 700 integrantes de algunos de los grupos más especializados del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional. Oficialmente, el despliegue respondió al incremento de las actividades delictivas y al propósito de contener delitos como la extorsión, el cobro de piso y la operación de grupos locales.

Es cierto que nadie dentro del Gobierno Federal ha establecido una relación formal entre los operativos y los señalamientos que comenzaron a surgir en contra del gobernador Esteban Villegas. Sin embargo, la coincidencia temporal y el contexto terminaron fusionando, inevitablemente, ambos acontecimientos en la percepción colectiva.

Por otra parte, los resultados operativos son innegables. Según el balance presentado por Omar García Harfuch, durante junio fueron detenidas 48 personas. Además, se aseguraron 121 armas de fuego, 44 granadas, más de 35 mil cartuchos, 147 vehículos y alrededor de 12 millones de pesos vinculados con actividades del crimen organizado. Incluso fue capturado un presunto líder de una célula delictiva.

Estamos hablando de cifras que reflejan una ofensiva federal sin precedentes recientes en territorio duranguense, algo que, inexplicablemente, las autoridades locales no habían detectado o, simplemente, no habían querido detectar. No obstante, el éxito operativo no ha sido suficiente para modificar el contexto político.

Y es que, desde el mismo momento en que comenzaron los despliegues militares, empezaron a aparecer publicaciones periodísticas que señalaron presuntas investigaciones contra el mandatario estatal. Aunque hasta ahora no existe confirmación oficial de una carpeta judicial ni imputaciones por parte de autoridades mexicanas o estadounidenses, el tema permanece instalado en la conversación pública.

Mientras tanto, los operativos continúan y las propias autoridades militares han reiterado que permanecerán de manera indefinida hasta considerar estabilizadas las condiciones de seguridad. Esa decisión también envía un mensaje político. Si el Gobierno Federal estima necesario mantener durante tanto tiempo un contingente extraordinario de fuerzas especiales, es porque su diagnóstico de riesgo sigue siendo elevado.

A un mes y cinco días del inicio de esta etapa, Durango vive una realidad con dos lecturas. Por un lado, existe una estrategia federal que muestra resultados concretos contra estructuras criminales. Por el otro, un gobierno estatal que no ha logrado recuperar plenamente la confianza de la opinión pública frente a los señalamientos que lo rodean. Son dos historias distintas, pero imposibles de separar.

Quizá esa sea la principal enseñanza de estas últimas cinco semanas. La seguridad puede fortalecerse mediante patrullajes, cateos y detenciones; la credibilidad política, en cambio, solo se recupera con transparencia, consistencia y respuestas convincentes. Mientras una siga avanzando y la otra permanezca estancada, el balance para Durango seguirá siendo incompleto.

EN LA BALANZA.- El reciclaje de una antigua fotografía del gobernador Esteban Villegas con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, terminó generando el efecto contrario al que aparentemente se buscaba. En redes sociales predominó la percepción de que se intentó proyectar una cercanía política que hoy muchos ponen en duda. Incluso dentro de la propia administración estatal cuesta entender por qué se insiste en una estrategia de comunicación que termina alimentando más cuestionamientos. Si realmente existió el encuentro, bastaba con informarlo con claridad; si no fue así, recurrir a una imagen de otro momento solo refuerza la sensación de improvisación y la urgencia por recomponer una narrativa de coordinación con el Gobierno de México en materia de seguridad.

X: @Vic_Montenegro

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