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Durango y La Laguna: salarios de sobrevivencia

Contrapesos

V?CTOR MONTENEGRO 16 sep 2026 - 04:03

En Durango, tener empleo formal no significa necesariamente vivir con dignidad. Una contradicción que ningún discurso oficial puede refutar. El Termómetro Salarial 2026 de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, actualizado con datos del IMSS al 30 de junio, coloca al estado como la tercera entidad más rezagada del país.

El dato debería encender las alertas de las autoridades, sobre todo después de un Cuarto Informe de Gobierno en el que se insiste en la generación de empleos, las inversiones y el crecimiento económico. Y es que una cosa es presumir que hay más personas incorporadas al mercado laboral y otra muy distinta demostrar que esos empleos permiten construir una vida digna.

El propio Termómetro establece para 2026 un salario digno de 14 mil 400 pesos mensuales; en Durango, solo 90.4 mil trabajadores, el 33.6 por ciento, alcanzan ese nivel o uno superior. Mejor explicado: en nuestro estado, 178 mil de los 269 mil trabajadores formales carecen de un salario digno. Alrededor de dos de cada tres tienen ingresos que apenas les permiten sobrevivir.

En la Comarca Lagunera, la situación no es mejor y se vuelve una paradoja. Esta región, compartida entre Durango y Coahuila, es una zona industrial y ganadera. Es altamente productiva, con infraestructura, conectividad y una amplia oferta de educación superior. Sin embargo, sus trabajadores siguen apareciendo entre los peor remunerados.

Los datos de la ENOE del INEGI para el segundo trimestre de 2026 dibujan una realidad difícil de ignorar. En la Zona Metropolitana de La Laguna, 37.7 por ciento de la población ocupada percibe hasta un salario mínimo y otro 39.7 por ciento recibe entre uno y dos. Ocho de cada diez trabajadores se encuentran en esos rangos de ingreso. A ello se suma que 32.1 por ciento trabaja siete días a la semana, mientras la informalidad aumentó de 36 a 37.7 por ciento.

La Laguna cuenta con instituciones de educación superior de las que egresan profesionistas preparados; sin embargo, no hay puestos suficientes para retener a todos. Muchos terminan buscando oportunidades fuera y otros aceptan empleos por debajo de su preparación. Hay industria y mano de obra calificada, pero no se logra convertir esa capacidad en mejores condiciones de vida.

El debate de Durango y La Laguna no puede reducirse a cuántas inversiones se anuncian o cuántos empleos se registran ante el IMSS, sino a entender cuánto gana quien ocupa esos puestos y qué puede hacer con ese ingreso. Si el trabajador necesita jornadas interminables para completar el gasto familiar, el crecimiento económico se queda en las estadísticas y no llega al bolsillo.

Las autoridades podrán seguir hablando de inversión, productividad y competitividad. Pero mientras los trabajadores formales carezcan de salario digno, atrapados entre bajos ingresos, jornadas extensas e informalidad, habrá una pregunta que ningún informe podrá esquivar: ¿de qué sirve tener trabajo si ese trabajo no alcanza para vivir dignamente?

EN LA BALANZA.- El anuncio de una nueva jirafa, próxima a llegar al Zoológico Sahuatoba, debería ser motivo de preocupación y exigencia. El recuerdo de Kalula, la jirafa que murió en 2010 bajo circunstancias que nunca quedaron plenamente aclaradas, obliga a las autoridades del municipio de Durango a demostrar que esta vez existen las condiciones adecuadas para garantizar el bienestar del animal. Las denuncias acumuladas sobre recintos reducidos, falta de personal especializado, accidentes y muertes de ejemplares hacen indispensable que, antes de presumir una nueva atracción, se explique qué cambió en el manejo y cuidado de la fauna.

X: @Vic_Montenegro

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