In lugar a dudas, la deslumbrante cinta de Cristopher Nolan, La Odisea, volvió a meter en la conversación la obra de Homero y la fascinante mitología griega. Un artilugio de guerra muy conocido de la tradición oral helénica es el Caballo de Troya, monumento hueco ideado por Odiseo que fue ocupado por soldados para poder entrar a la ciudad de Troya. Al día de hoy, el célebre equino es una metáfora para denunciar trampa u ocultar un peligro dentro de algo que aparenta ser un regalo o algo inofensivo. Van algunos ejemplos.
La semana pasada, la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca publicó un documento ("Las gran estafa del transbordo"), que en su portada tiene una composición gráfica en la que se muestra a un Caballo de Troya armado con contenedores industriales. El punto medular del reporte es que 40 países, incluidos México, forman una "red sombra" que le permite a China esconder sus exportaciones para hacerlas pasar como originarias de otros países y poder así evadir aranceles norteamericanos. El mismo documento detalla que el vecino país del norte estaría sufriendo pérdidas de 40,000 millones de dólares anuales, pero podría llegar hasta 300,000 millones de dólares.
Ese tema habrá de dificultar las revisiones de México por el T-MEC, ya que es de esperar que la Administración Trump ponga sobre la mesa este documento, generado por Peter Navarro, en el que califica a nuestro país como "uno de los mayores transbordadores".
En resumen, la Unión Americana acusa a nuestra nación de ser parte de una red de evasión arancelaria china. Por lo pronto, México prepara nuevos aranceles para productos chinos para demostrar que no es la puerta trasera para la entrada de estos productos orientales al mercado más grande del mundo y tratar de congraciarse ante los ojos de Trump.
Otro ejemplo de caballo de Troya es el caso de Mónica Soto, hasta el 31 de agosto Presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, quien con su carita de inocente, además de llevar intrigas palaciegas a ese organismo, no dudó en ponerse a las órdenes del oficialismo.
Cuando el Estado puso a prueba los límites constitucionales no vaciló en mostrar su servilismo y su poca dignidad profesional, favoreciendo con sus sentencias a los deseos de AMLO y la 4T.
Cuando en el 2022, con el tema de la revocación de mandato, se le pusieron límites a AMLO y su gobierno de no hacer propaganda, Soto votó en contra. En cambio, en agosto del 2024, votó a favor para imponer el criterio de que Morena, PT y Partido Verde que obtuvieron en las urnas un 54% de los votos, alcanzaran un 73% de curules en la Cámara de Diputados alcanzando la mayoría calificada, dejando la mesa servida para que se cristalizara el deseo de López Obrador: resquebrajar la división de poderes, crear un nuevo Poder Judicial a modo y dejar vía libre al poder Ejecutivo para hacer y deshacer.
También Soto se prestó para convalidar la elección de los integrantes del nuevo Poder Judicial desdeñando el tema de los acordeones que se entregaron a destajo en todo el país para perfilar a los candidatos impulsados por el oficialismo para ocupar los puestos de magistrados y ministros.
Tremendo daño el que causó esta señora a la vida democrática del país. Sin duda, por sus sentencias será juzgada y colocada en el basurero de la historia.
Finalmente, Andy López Beltrán califica también como un caballo de Troya, porque gracias a él oscuros personajes corruptos como Amílcar Olán y Sergio Carmona se metieron como la humedad en las Administraciones morenistas, generando focos rojos por corrupción en la obra del Tren Maya y por el "boom" del huachicol fiscal. También, contribuyó a fortalecer lazos con el crimen organizado abriéndoles espacio para candidaturas a cambio de financiamiento para campañas.
Como se sabe, este famoso pasaje del poema épico de Homero, escrito en el siglo VIII A.C., en el que el ingenio de Odiseo sirvió para, a través de una trampa, conquistar una ciudad, sigue sirviendo en nuestros días para que algunos saquen provecho y obtengan beneficios.
Jamás imaginó Homero en las formas y los fines que su ingenioso artilugio puede conseguir en nuestros días.
Ladoscuro73@yahoo.com.mx
L Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) es una de las instituciones más importantes, pero, al mismo tiempo, es una de las menos comprendidas en nuestro país; para muchas personas es difícil distinguirlo del Instituto Nacional Electoral (INE), de los tribunales electorales estatales, de sus salas regionales o incluso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; incluso, algunos todavía le llaman TRIFE.
Hasta hace poco, las magistraturas de la Sala Superior eran nombradas por el Senado a partir de propuestas de la Suprema Corte, pero la reforma de 2024 estableció que serían elegidas mediante voto ciudadano, por lo que apenas el año pasado se eligieron las 2 vacantes existentes: Gilberto Bátiz, actual presidente del Tribunal, y Claudia Valle, siendo que los demás integrantes proceden todavía del sistema anterior. Todo esto viene a colación por la sorpresiva renuncia de la magistrada Mónica Soto, quien tenía una trayectoria de más de 30 años en materia electoral; incluso había presidido ese tribunal, tenía asegurada su permanencia hasta 2028 y la posibilidad de buscar un nuevo periodo mediante el voto ciudadano. Aunque el TEPJF debe contar con 7 magistraturas, ya funcionaba solamente con seis desde que Janine Otálora concluyó su encargo en octubre de 2025; con la salida de Mónica Soto quedarán 5 integrantes.
La Constitución dice que estas renuncias solo procederán por causas graves y deberán ser aprobadas por el Senado; el problema es que estas causas graves quedan sujetas a la valoración del órgano legislativo, quien tuvo un debate muy interesante al respecto. A pesar de que al final de cuentas fue aprobada, la falta de una explicación más amplia produjo rápidamente toda clase de teorías: un genuino cierre de ciclo personal, desgaste por los conflictos internos, cambios en las alianzas dentro del Tribunal, la decisión de no competir en 2028 o la posibilidad de recibir más adelante otro encargo público; por lo pronto, todo son especulaciones.
Ahora bien, a partir del 1 de septiembre, el TEPJF tendrá esta nueva vacante. La Constitución reformada establece que, ante una separación definitiva, debe llamarse a la persona del mismo género que haya quedado en segundo lugar en la elección correspondiente; el problema es que Mónica Soto fue designada por el Senado en 2016 y su espacio nunca fue votado. El escenario más probable es que el lugar permanezca vacío hasta la elección judicial de 2028.
La Sala Superior puede seguir trabajando porque necesita al menos 4 integrantes para sesionar válidamente en la mayoría de sus asuntos; sin embargo, operar con 5 de 7 magistraturas reduce la pluralidad y vuelven mucho más relevantes las ausencias, excusas, impedimentos y posibles divisiones internas.
A todo esto se suma el calendario electoral; durante la primera semana de septiembre comienza el proceso electoral, y el Tribunal deberá resolver las controversias relacionadas con la renovación de la Cámara de Diputados y con los numerosos procesos concurrentes del próximo año.
Ahora no se trata de quién ocupará una silla vacía (si es que se ocupa), sino que también debemos estar atentos a los equilibrios y la legitimidad con la que llegará el máximo tribunal electoral; no tan solo es importante la confianza en las instituciones que organizan las elecciones, sino también en quienes tendrán la última palabra cuando las elecciones sean impugnadas.
X: @omarortegasoria