El Espíritu le preguntó al Señor:
-¿Por qué hiciste a la mosca?
-¿Por qué hiciste al zancudo?
-¿Por qué hiciste a la pulga?
-¿Por qué hiciste a la chinche?
-¿Por qué hiciste al piojo?
-¿Por qué hiciste a la garrapata?
-¿Por qué hiciste a la ladilla?
-Respondió el Señor:
-Los hombres me van a molestar mucho. Hice a esas criaturas para molestarlos yo a ellos. ¡Hasta mañana!...