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El dilema del prisionero

Mirador

JES?S MENA V?ZQUEZ 25 may 2026 - 04:03

 H Ace unos días circuló la noticia de que dos de los diez funcionarios y exfuncionarios acusados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos se habían entregado a la justicia estadounidense, seguramente con la finalidad de cooperar con ésta y obtener beneficios reflejados en la reducción de condenas.

Con esto acaba de comenzar el segundo acto de la obra que, metaforicamente hablando, representan las acusaciones que lanzó hace un par de semanas el departamento de justicia de los Estados Unidos en contra de diez funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, encabezados por el ahora gobernador con licencia y que lleva meses y -en algunos casos años- escribiendose desde cárceles de los Estados Unidos por miembros del crimen organizado que quieren obtener beneficios del sistema de justicia norteamericano denunciando a los políticos y funcionarios con los que, supuestamente, hicieron acuerdos para que fabricar y distribuir drogas sintéticas a los Estados Unidos.

La decisión de dos implicados en las acusaciones de entregarse a las autoridades norteamericanas hablan de su desconfianza en el sistema de justicia mexicano. Una hipótesis es que tal vez percibieron que eran el eslabón más delgado de la cadena de complicidades y quisieron evitar que los convirtieran en chivos expiatorios, en el mejor de los casos entregandolos a los Estados Unidos antes que los líderes políticos, tal vez haciendo más complicado un posible acuerdo con las autoridades norteamericanas y en el peor de los casos, temían por su vida en México y prefirieron negociar con las autoridades norteamericanas ante el temor de ser asesinados en nuestro país por lo que saben de los acuerdos entre autoridades de los tres niveles de gobierno y los líderes del crimen organizado.

La decisión de entregarse con el único elemento de negociación que tienen, es decir, las pruebas que puedan entregar a los fiscales norteamericanos sobre el involucramiento de funcionarios en puestos de mayor responsabilidad. Por el nivel que tenían los exfuncionarios que se entregaron en los Estados Unidos, en este caso secretarios de seguridad pública y finanzas, a nivel local el único puesto con mayor responsabilidad es el gobernador del estado de Sinaloa.

Además de desconfiar del mismo régimen político que les ofreció protección mientras estuvieron en sus pues-tos y que probablemente ahora perciben como una amenaza para su integridad, los ahora cooperantes con la justicia norteamericana seguramente sienten que están en mejor posición de negociar directamente con quienes los acusan para tratar de reducir al máximo el tiempo que pudieran estar privados de su libertad.

Con cada acción se va cerrando aún más la pinza de la justicia norteamericana sobre los líderes de organizaciones criminales y aquellos en puestos de poder que han permitido las operaciones de organizaciones crimi-nales que mediante el tráfico de drogas sintéticas han matado a cientos de miles de norteamericanos. La primera acción fue la expulsión forzada de México de decenas de capos del narcotráfico; después de meses de recabar declaraciones de estos mismo capos respecto de sus presuntas negociaciones con funcionarios de los tres niveles de gobierno en nuestro país, los fiscales de los Estados Unidos fueron construyendo las acusaciones en contra de funcionarios de primer nivel en Sinaloa, y que, como advirtieron altos funcionarios norteamericanos, son los primeros de más casos de funcionarios que están a la espera de formalizar las peticiones de extradición.

Ahora la presión para los acusados también es financiera ya que la Unidad de Inteligencia Financiera de nuestro país «congeló» las cuentas bancarias a el exgobernador de Sinaloa y a los demás coacusados, lo que les impide realizar transacciones en el sistema financiero.

En un ejemplo clásico del «dilema del prisionero», las dos personas que decidieron entregarse directamente en los Estados Unidos lo hicieron en una lógica de lograr las mejores ganancias para ellos: evitar llegar a juicio y negociar con los fiscales norteamericanos, con las pruebas que involucran a personas con mayor jerarquía, la máxima reducción de sus potenciales penas en caso de ser encontrados culpables, lo que prácticamente los condenaría a terminar sus días en prisión.

X: @jesusmenav

"El ave canta aunque la rama cruja, como que está más sorda que una tapia".

Posado en la más alta rama del alto álamo canta su canto el pájaro madrugador

Aún no acaba de salir el sol cuando esta avecilla tempranera anuncia al mundo la llegada de un día nuevo. Su canción nos dice que este día es el primero de los que vamos a vivir, y por eso debemos vivirlo como si fuera el último.

Desde luego el pájaro madrugador no sabe de esas manidas filosofías baratas que le atribuyo sin ningún derecho. Él hace lo que conforme a su naturaleza debe hacer. Lo mismo hacen todas las demás criaturas, con excepción del hombre, que lleva en sí la pesada carga de la libertad.

Por la ventana abierta escucho el canto de esa ave mañanera, y sus melodías me apartan de mis pensamientos, Procuraré ya no pensar tan de mañana. En vez de eso comenzaré los días oyendo la canción de la vida.

¡Hasta mañana!...

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