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Epicentro de la violencia

Vida Pública

JES?S MENA 5 oct 2026 - 04:03

En uno de los discursos más esperados ante la Asamblea de las Naciones Unidas, el Presidente de los Estados Unidos declaró a México como el "epicentro" de la violencia que genera el narcotráfico y volvió a repetir lo que ha dicho en ocasiones anteriores: que grupos criminales controlan amplios territorios en nuestro país.

El discurso del Presidente Trump en un escenario internacional de esta magnitud revela claramente las filias y fobias de su gobierno. Su discurso en la ONU confirma, una vez más, que estamos en primera fila de estas últimas.

El escenario y el tono no dejan lugar a dudas: eventualmente su gobierno hará lo que, desde su perspectiva, no puede -o no quiere- hacer el gobierno mexicano, que desde óptica, está coludido con los cárteles al no enfrentar el tráfico de drogas sintéticas que matan a decenas de miles de norteamericanos cada año.

Un estudio reciente, comentado en las páginas de El Siglo de Durango, estima en un 30% la proporción de territorio mexicano controlado por el crimen organizado mediante mecanismos de extorsión, el control de actividades económicas o la cooptación de autoridades.

La capacidad del crimen organizado de participar en la "gobernanza efectiva" de estos territorios es inversamente proporcional a la capacidad del estado para enfrentarlos. Las organizaciones criminales tienen la capacidad de extorsionar a los ciudadanos, controlar actividades económicas y corromper funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno porque el estado mexicano y sus instituciones, sobre todo las de nivel local, son tan débiles que no pueden enfrentarlos.

Hace décadas la hipótesis más probable para explicar la relación entre la élite gobernante y los principales cárteles del narcotráfico era que las élites políticas mantenían el control de los líderes de las organizaciones criminales.

Actualmente, el creciente poder económico de estas organizaciones criminales y la política de "abrazos no balazos" del ex Presidente López Obrador hace que ahora la hipótesis más probable para explicar esta relación sea que las organizaciones criminales son las que mantienen el control sobre las autoridades, sobre todo de nivel local, con lo que tienen patente de corso para llevar a cabo extorsiones a los agentes económicos en los territorios que controlan.

El régimen defiende a capa y espada la soberanía, entendida como impedir, al menos formalmente, la injerencia de otros países, pero principalmente los Estados Unidos, en cualquier asunto interno.

Se defiende la soberanía en temas como la acusación a algunos de sus principales cuadros de estar coludidos con el crimen organizado o en la lucha contra las organizaciones criminales.

Sin embargo, las organizaciones criminales asentadas en nuestro país si pueden secuestrar a ciudadanos o extorsionar a empresarios y exigir cobro de derecho de piso de cualquier bien que sea producido o vendido en su zona de influencia y eso, para el régimen, no es una pérdida de soberanía.

X: @jesusmenav

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